Vance y sharif, en bürgenstock, buscando un alto el fuego en líbano y desbloqueo de activos iraníes
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, se reunió ayer con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en el balneario de Bürgenstock, Suiza, en un intento por dinamizar las negociaciones con Irán sobre el programa nuclear iraní y, crucialmente, por alcanzar un cese al fuego en el conflicto en Líbano.
Un escenario tenso y la escalada libanesa
La reunión, que también incluyó al jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, se produce en medio de una escalada de los combates en el Líbano, con más de 4.000 muertos según el Ministerio de Salud local, lo que amenaza con desestabilizar el frágil acuerdo interino alcanzado hace apenas una semana. La prioridad de Teherán, según fuentes iranias, es frenar la ofensiva israelí en el país vecino, sin lo cual cualquier avance hacia un acuerdo final se antoja imposible.
La diplomacia se despliega entre cuatro delegaciones: Irán, Estados Unidos, Qatar y Pakistán, actuando como mediadores. Vance, acompañado del enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, se mostró cautelosamente optimista, aunque limitó su presencia a “un día o dos” en las negociaciones. La estrategia, según fuentes internas, se centra en desbloquear los activos iraníes congelados y, paralelamente, presionar por una salida al conflicto en Líbano.

Riesgos y reticencias
No obstante, el margen de maniobra es escaso. La cancillería iraní ha manifestado su desconfianza, recordando episodios anteriores de incumplimiento de promesas por parte de Washington. El propio acuerdo marco, firmado a principios de junio, se enfrenta a resistencias internas en Estados Unidos, donde sectores republicanos lo consideran inferior al pacto nuclear de 2015.

El cierre del estrecho de ormuz como variable clave
La decisión del Comando Militar Central de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el comercio mundial de petróleo y gas, intensifica la presión. Aunque Estados Unidos niega que el paso sea seguro, la medida subraya la determinación de Teherán de no ceder ante las presiones externas. La situación es delicada, con ambas partes mostrando señales de determinación y cautela.
Vance, al concluir la reunión con Sharif, reafirmó su compromiso con la búsqueda de soluciones en ambos frentes, pero sin ofrecer garantías concretas sobre el plazo de las negociaciones. La diplomacia, por ahora, se juega en un escenario marcado por la incertidumbre y la reticencia.