Uruguay: el neonazi que aterrorizó al país y su inquietante regreso
Héctor Paladino, un nombre que evoca terror en la memoria colectiva uruguaya, resurgió en la actualidad gracias a un libro que desentierra los crímenes de 1987 y las perturbadoras señales de alerta que fueron ignoradas. Un caso que, con escalofriantes paralelismos, parece replicarse en el presente, generando una honda preocupación nacional.
El legado de un crimen inexplicable
El 21 de diciembre de 1987, Paladino, un hombre consumido por el fanatismo neonazi y una patología mental no atendida, desató una ola de violencia en Montevideo. Con una escopeta recortada, asesinó al empresario judío Simón Lazovski y a Enrique Delfino, empleado del Canal 4, hirviendo de gravedad a Nicolás Scheck, hijo del administrador de El País. Un acto de barbarie que dejó una cicatriz imborrable en la sociedad uruguaya, y que ahora, gracias a la investigación del periodista Pablo Londinsky, vuelve a la luz pública.
Londinsky, autor de El Loco de la Bandera, reconstruye meticulosamente los acontecimientos a partir de expedientes judiciales y testimonios, revelando una historia marcada por la enfermedad mental, el fanatismo ideológico y la pasividad del Estado. La vivienda de Paladino, con una bandera nazi ondeando desafiante, se convirtió en un símbolo de intolerancia y peligro, ignorado por las autoridades.
Pero hay un detalle que choca: la ausencia de legislación específica para abordar el delito de odio y la apología del nazismo en aquel momento. Un vacío legal que, irónicamente, se ha incorporado desde entonces, pero que no pudo prevenir la tragedia.

Advertencias ignoradas: un camino sembrado de señales
La historia de Paladino no es solo un relato de un crimen atroz, sino también una crítica a la falta de respuesta institucional ante las señales de alerta. Desde la expulsión del Partido Colorado por sus ideas radicales hasta sus obsesiones con la comunidad judía y su odio hacia los medios de comunicación, Paladino sembró un rastro de advertencias que fueron sistemáticamente ignoradas.
Londinsky destaca cómo la colectividad judía uruguaya alertó sobre el peligro que representaba Paladino, pero sus llamados no fueron atendidos. El episodio de Paladino confrontando a jóvenes merodeadores frente a su casa, e incluso la publicación de un artículo en La Hora que lo identificaba como “nazi”, quedaron sin consecuencias.

De la oscuridad a youtube: un regreso perturbador
Tras cumplir su condena, Paladino reapareció en la sociedad, intentando borrar su pasado. Sin embargo, su regreso tomó una forma inesperada: se convirtió en un precursor de los streamers, dedicándose a transmitir música y radios en YouTube, a menudo con la cámara encendida incluso cuando no había nadie presente. Lo que más inquieta es que, en uno de esos videos, se le observa simulando disparar un arma. Un gesto que, a juicio de Londinsky, revela que el fanatismo puede haber permanecido latente bajo la superficie.
Su muerte solitaria, descubierta días después cuando la policía encontró su cuerpo siendo devorado por ratas, puso fin a una vida marcada por la tragedia y el olvido. Un final que, paradójicamente, ha reavivado el debate sobre la importancia de la prevención y la necesidad de abordar el antisemitismo y la intolerancia en sus diversas manifestaciones.
Un eco peligroso: ¿estamos repitiendo la historia?
La publicación del libro de Londinsky ha generado una intensa reflexión en Uruguay. El autor advierte que las señales de alerta que se ignoraron en el caso Paladino se están repitiendo en la actualidad, manifestándose en discursos de sectores de la sociedad y en un preocupante aumento del antisemitismo, según datos de encuestas recientes. La cifra habla por sí sola: un estudio de Opción Consultores revela un incremento del antisemitismo en Uruguay, lo que plantea serias interrogantes sobre el futuro.
“¿Quién me puede asegurar que esto no se va a repetir en 2026?”, se pregunta Londinsky, dejando un mensaje inquietante que invita a la reflexión y a la acción. El caso Paladino, lejos de ser una historia del pasado, se erige como una advertencia urgente sobre la fragilidad de la convivencia y la necesidad de combatir la intolerancia con firmeza y determinación.