Tucumán: el horror de una descarga que destrozó una familia
Lisandro, un niño de 12 años, jugaba en una calle inundada de San Miguel de Tucumán cuando una descarga eléctrica le arrebató la vida. La tragedia, que ha conmocionado a la provincia, es la única víctima mortal de las intensas tormentas que azotaron la región este fin de semana. Una imagen, la de su padre desplomándose al recibir la noticia, se ha vuelto viral, un crudo testimonio del dolor más absoluto.
El agua, un mortal enemigo
La calle Jujuy al 2800, frente a un supermercado mayorista, se convirtió en el escenario de esta tragedia. Lisandro, alumno de último año de primaria y único hijo varón de su familia, jugaba en la vía pública cuando recibió la descarga. El origen de la corriente eléctrica, aún por determinar, ha abierto una investigación para esclarecer las responsabilidades. Pero la pregunta que se hacen muchos es: ¿cómo pudo ocurrir esto?
Las lluvias torrenciales de este sábado causaron una emergencia por inundaciones, especialmente en la zona del río Chirimayo. La repentina crecida del río arrastró barro y agua a numerosas viviendas, dejando un rastro de destrucción. No solo la capital se vio afectada; Monteros y Chicligasta también sufrieron las consecuencias de las intensas precipitaciones. La erosión en las márgenes del Chirimayo, agravada por las lluvias, añadió una capa más de complejidad a la situación.
Los videos de los vecinos, impactantes, muestran árboles derribados y arrastrados por la corriente, una imagen que refleja la fuerza devastadora de la naturaleza. Las autoridades locales, conscientes del peligro, instaron a la población a mantenerse alejada de las orillas de los ríos y anunciaron el corte total de la Ruta Nacional 65.

Comunidades enteras bajo el agua
Pero la tragedia de Lisandro no es el único drama que se vive en Tucumán. Barrios como 3 de Marzo y 17 de Julio en Villa Quinteros, o Piedra Grande, al oeste de Alpachiri, sufrieron anegamientos generalizados. Los habitantes, atrapados en sus hogares, reportaron el avance imparable del agua, acompañada de vientos intensos y descargas eléctricas. En Monteros, la calle Tucumán quedó completamente sumergida, y en Arcadia, el barrio San Cayetano también se vio afectado.
La preocupación de las autoridades se centra ahora en el riesgo de desbordes en los ríos Chirimayo, El Membrillo y Medinas. Se mantiene activo el monitoreo constante, en caso de que sea necesario poner en marcha una evacuación de emergencia. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronostica que las lluvias continuarán durante el fin de semana, con tormentas y precipitaciones intermitentes hasta la noche del lunes, cuando se espera una mejora en las condiciones climáticas.
La imagen del padre de Lisandro, desolado, se quedará grabada en la memoria de Tucumán. Un recordatorio brutal de la fragilidad de la vida y de la devastación que puede causar la furia de la naturaleza. La cifra, fría y definitiva, habla por sí sola: un niño, una familia destrozada, una provincia en alerta.