Tucumán bajo el agua: temporal desata caos y emergencia
Un temporal implacable ha golpeado la provincia de Tucumán, dejando a miles de familias damnificadas y zonas enteras de la región sumidas en el caos. Tras días de sofocante calor, las intensas lluvias que azotaron la zona sur el sábado por la tarde han provocado inundaciones generalizadas, calles intransitables y el colapso de infraestructuras vitales.

El río chirimayo, un peligro latente
La crecida del río Chirimayo ha sido el principal detonante de la emergencia. El aumento descontrolado del caudal ha puesto en jaque a las comunidades aledañas a la Ruta 65 y al puente de Alpachiri, amenazando con aislarlos por completo. Las autoridades se vieron obligadas a cerrar la Ruta Nacional 65 de forma preventiva, ante el riesgo de socavamiento del puente, una medida crucial para evitar una catástrofe mayor.
Los departamentos de Monteros y Chicligasta han sido particularmente afectados, con calles convertidas en ríos y viviendas inundadas. La situación es tan grave que muchos vecinos se han visto forzados a autoevacuarse, buscando refugio en zonas más seguras. Pero no solo el agua es el problema; las fuertes ráfagas de viento y la actividad eléctrica asociada al temporal han agravado aún más la situación en localidades como Villa Quinteros, donde los vecinos reportan escenas de pánico.
Un barro arrasador en Piedra Grande: La correntada de barro que se desató en Piedra Grande, en el oeste de Alpachiri, ha sido especialmente devastadora. La fuerza del agua ha arrasado caminos y sectores habitados, dejando a su paso un rastro de destrucción y desesperación. La magnitud de los daños dificulta las labores de rescate y asistencia.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene la alerta amarilla por tormenta en gran parte de la provincia, abarcando localidades como Burruyacú, Capital, Cruz Alta, Famaillá, Graneros, La Cocha, Leales, Simoca, Trancas y Yerba Buena, así como las zonas bajas de Chicligasta, Juan Bautista Alberdi, Lules, Monteros, Río Chico y Tafí Viejo. La persistencia de las lluvias podría agravar aún más la situación, poniendo en riesgo la integridad de miles de personas.
En medio del caos, la Fundación Planeta Vivo ha desplegado un operativo de rescate sin precedentes, atendiendo a más de 300 animales atrapados en las zonas inundadas. Fernando Pieroni, presidente de la fundación, destacó el esfuerzo conjunto de voluntarios, veterinarios y vecinos, unidos por una causa común: proteger a los más vulnerables. La cifra habla por sí sola: 40 toneladas de alimento y la realización de campañas de castración gratuitas en plena emergencia.
Las imágenes de Tucumán sumergida son un crudo recordatorio de la vulnerabilidad de las comunidades ante los fenómenos meteorológicos extremos. La necesidad de reforzar las medidas de prevención y adaptación al cambio climático es más urgente que nunca. La recuperación de la provincia será larga y ardua, pero la solidaridad y la resiliencia de sus habitantes son la mejor esperanza para superar esta difícil situación.