Tiroteos interrumpen cena de corresponsales en la casa blanca

Un tiroteo repentino puso en jaque la tradicional cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, obligando a la evacuación inmediata de altos cargos, incluyendo al presidente Donald Trump y la primera dama, Melania.

Escena de crisis en el hotel washington hilton

Escena de crisis en el hotel washington hilton

El incidente, que tuvo lugar el sábado 25 de abril de 2026, se desarrolló con una rapidez alarmante. Según fuentes oficiales de la Casa Blanca, un presunto tirador fue detenido poco después del inicio de la gala, mientras agentes del Servicio Secreto, escoltas del secretario de Estado, Pete Hegseth, y personal de seguridad del FBI desplegaron rápidamente un operativo de control en el Hotel Washington Hilton.

El caos reinó durante unos minutos. Imágenes captadas por Reuters muestran a funcionarios, entre ellos el director del FBI, Kash Patel, hablando por teléfono mientras eran evacuados, y agentes del Servicio Secreto escoltando al secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy, Jr.

La Casa Blanca confirmó que ni el presidente Trump ni la primera dama resultaron heridos, aunque el incidente generó una atmósfera de tensión palpable. La escena, documentada por medios como AP, mostraba equipos tácticos armados tomando posiciones en el lugar donde minutos antes se encontraba el mandatario.

Un testigo presencial describió el ambiente como “desconcertante”, relatando abrazos nerviosos entre los asistentes tras el suceso. La gala, que reunió a una docena de altos funcionarios, se vio abruptamente interrumpida. La rápida respuesta de las fuerzas de seguridad, sin embargo, minimizó los riesgos. La investigación sobre las causas del tiroteo está en curso, aunque las autoridades no han revelado detalles sobre la amenaza no especificada que motivó la activación de los protocolos de seguridad.

La evacuación de personal de alto nivel, incluyendo al secretario de Defensa, Pete Hegseth, demuestra la seriedad de la situación y la prontitud con la que se movilizaron las fuerzas de seguridad. Este episodio, que ha sido ampliamente cubierto por la prensa internacional, subraya la necesidad constante de mantener altos niveles de alerta y seguridad en los entornos donde se reúnen los principales responsables de la administración.

La cifra que resuena es la rapidez del despliegue: menos de diez minutos entre la detección del tiroteo y la completa evacuación de la zona. Un reflejo de la eficiencia de los protocolos de seguridad, pero también de una realidad inquietante.