Tensiones en ormuz: tokio logra desbloquear dos buques en el estrecho
El tablero geopolítico del Golfo Pérsico se tensa aún más. Tras días de incertidumbre, un segundo buque japonés ha logrado cruzar el Estrecho de Ormuz, sorteando el bloqueo de facto impuesto por Irán en respuesta a las sanciones internacionales. Un logro que, si bien reduce el número de embarcaciones niponas varadas, deja en el aire el alcance real de la intervención, o la falta de ella, de Tokio.

El 'green sanvi' rompe el cerco, pero ¿quién lo protegió?
El buque 'Green Sanvi', un transportador de gas licuado de petróleo (GLP) con bandera india y operado por una filial de Mitsui O.S.K. Lines, logró atravesar el estrecho el pasado sábado, con destino a la India. Su paso, confirmado por el periódico Asahi, sigue los pasos del 'Sohar LNG', ocurrido apenas un día antes, ambos pertenecientes a la misma naviera japonesa. La cifra habla por sí sola: de 45 a 43 es el descenso en el número de embarcaciones vinculadas a Japón que permanecían atrapadas en el golfo Pérsico, un respiro para una economía dependiente del comercio marítimo.
Pero hay un detalle que complica el panorama: la ausencia, hasta el momento, de una confirmación oficial sobre la participación del gobierno japonés en el desbloqueo de estos buques. Funcionarios anónimos citados por Asahi sugieren que la operación se llevó a cabo sin la intervención directa de Tokio, lo que plantea interrogantes sobre la estrategia de la compañía naviera y la posible negociación con las autoridades iraníes.
La información sobre si se pagó un peaje extra por el paso, una práctica que se rumorea está siendo impuesta por Teherán, permanece en el más absoluto secretismo. Si bien los cruces parecen haberse realizado con seguridad para la tripulación, la carga y la nave, la falta de transparencia alimenta las especulaciones sobre la naturaleza de los acuerdos alcanzados para evitar una escalada del conflicto. La situación, de hecho, recuerda a la de las tensiones entre Irán y Occidente en los años 80, cuando el control del Estrecho de Ormuz se convirtió en un arma geopolítica de alto calibre.
Más allá de la logística, este episodio pone de manifiesto la delicada cuerda floja sobre la que se mueve el comercio internacional en una región marcada por la inestabilidad. Mientras Japón busca garantizar el suministro de energía, Irán reafirma su poderío en una zona estratégica vital para el flujo global de hidrocarburos. La próxima semana podría traer consigo nuevas noticias, pero por ahora, el Estrecho de Ormuz sigue siendo un barómetro de la creciente tensión entre Oriente Medio y el resto del mundo.