Sporting: ¿playoff a la vista o espejismo final?
Gijón se aferra a una esperanza. Borja Jiménez, técnico del Sporting, insiste en que su equipo aún puede escalar posiciones y disputar el playoff de ascenso a LaLiga. Nueve jornadas, 27 puntos en juego y un calendario, según sus palabras, “a priori más favorable”. Pero la realidad es que la cuenta atrás se complica y la exigencia, implacable.
La sombra de las lesiones y la fatiga
La plantilla rojiblanca arrastra un desgaste considerable, agravado por una serie de lesiones de larga duración. Kevin Vázquez, Manu Rodríguez, Mamadou Loum, Nacho Martín y Andrés Ferrari forman parte de una lista que mermó significativamente los recursos del entrenador. “Estamos mermados, eso es innegable”, reconoció Jiménez en la rueda de prensa de este sábado, aunque rápidamente añadió que “los jugadores no son dudosos en los esfuerzos”. La fatiga, presente, pero no paralizante, al menos en la percepción del cuerpo técnico.

Un llamamiento a la unidad tras la humillación
Pero no todo son datos técnicos y balance de bajas. El episodio del derbi contra el Racing, con los insultos recibidos por Jiménez, ha dejado una profunda cicatriz. El técnico abulense, visiblemente molesto, no dudó en proponer una medida drástica: “Si hay gente que se comporta mal, le prohíbo la entrada de por vida”. Una declaración contundente que refleja la necesidad urgente de erradicar comportamientos inaceptables en el entorno del fútbol. Jiménez apeló a la unión entre el equipo y la afición, recordando el empuje de El Molinón en el partido contra el Deportivo: “Cuando el campo está lleno, no se pierde”.
La real sociedad b: un rival vertical y peligroso
Dejar de lado las tensiones internas y centrarse en el próximo rival: la Real Sociedad B. Jiménez advierte de la peligrosidad de un equipo “muy vertical y alegre para atacar”, con jugadores que rotan con la primera plantilla. Aunque jóvenes y, por tanto, propensos a errores individuales, estos jugadores generan numerosas ocasiones de gol. La clave estará en neutralizar su capacidad ofensiva y aprovechar los momentos de debilidad.
La palabra del entrenador, firme y pragmática, deja claro que el Sporting no se rinde. Pero la calculadora ya empieza a dar números fríos, y la ilusión, por mucho que se insista, necesita resultados para mantenerse viva.