Rusinque regresa a la sic: petro ignora el consejo de estado y desata la tormenta política
La Superintendencia de Industria y Comercio tiene una nueva (y controvertida) directora: Cielo Rusinque. Su reincorporación, apenas una semana después de su renuncia, ha encendido las alarmas en la oposición y ha puesto en tela de juicio las decisiones del Gobierno de Gustavo Petro. Un giro inesperado que, para la senadora María Fernanda Cabal, es una burla a la justicia.
Un decreto a medida y la reacción indignada
La clave de este retorno reside en el Decreto 0361, expedido por el Gobierno en abril de 2026. Este decreto flexibilizó los requisitos para el cargo de superintendente, permitiendo la admisión de perfiles con formación en Derecho Constitucional o Ciencia Política, abriendo la puerta de par en par al regreso de Rusinque. La senadora Cabal, figura prominente del Centro Democrático, no tardó en expresar su rechazo a través de la red social X: “Se burlan de las decisiones judiciales. El problema de tener exsubversivos en el poder es que siguen siendo lo que siempre fueron”. La crítica, contundente, pone de manifiesto la profunda desconfianza de la oposición hacia la administración Petro.

El fallo del consejo de estado y la anulación del nombramiento
El camino de Rusinque a la Superintendencia ha estado plagado de obstáculos. En marzo de 2026, el Consejo de Estado anuló su nombramiento inicial, argumentando que no cumplía con los requisitos de experiencia y formación exigidos para el cargo. La demanda, presentada por Samuel Ortiz, un estudiante de derecho, cuestionó la validez de sus estudios en Francia y la naturaleza predominantemente política y docente de su experiencia, en detrimento de la necesaria pericia técnica en materia de libre competencia y protección al consumidor. La Corte, en su fallo, dictaminó que Rusinque carecía de la cualificación técnica y académica indispensable para el puesto.
El Ministerio de Educación, en un intento de aclarar la situación, señaló que el título obtenido por Rusinque en Francia era un “título propio” cuya equivalencia en Colombia requería un análisis exhaustivo. El 19 de marzo de 2026, la decisión del Consejo de Estado se concretó, anulando definitivamente su nombramiento en un contexto de fuerte atención mediática. Rusinque presentó su renuncia el 26 de marzo del mismo año, dejando a Diego Andrés Solano al frente de la entidad de manera provisional.

¿Legitimidad o revancha política?
El regreso de Rusinque, forzado por la flexibilización de los requisitos, plantea serias interrogantes sobre la legitimidad de las decisiones gubernamentales y el respeto hacia las instituciones judiciales. La senadora Cabal acusa al Gobierno de “revancha política” y denuncia la falta de transparencia en la selección de altos funcionarios. La cifra que habla por sí sola es la de los más de dos años de litigio judicial que ha enfrentado Rusinque para volver a ocupar el cargo.
Más allá de las críticas políticas, este episodio pone de relieve la tensión entre el poder ejecutivo y el poder judicial en Colombia, y la dificultad de conciliar las decisiones políticas con el cumplimiento estricto de la ley. La actuación del Gobierno, al modificar los requisitos para el cargo, levanta sospechas sobre una posible instrumentalización de las instituciones públicas para favorecer a determinados perfiles.
La designación de Cielo Rusinque, una figura cercana al presidente Petro, no solo desafía la autoridad del Consejo de Estado, sino que también socava la confianza de los ciudadanos en la imparcialidad de las instituciones públicas. Un precedente que podría sentar las bases para futuros cuestionamientos y debates sobre la independencia judicial en el país.