Rubin acusa a sánchez de hipocresía y denuncia
Ceuta y Melilla, enclaves en el norte de África, se han convertido en el centro de una controversia internacional. Michael Rubin, investigador del American Enterprise Institute (AEI) y exfuncionario del Pentágono, ha publicado un contundente artículo acusando al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de hipocresía y de mantener un modelo colonial en el continente africano. Su análisis, cargado de referencias históricas y geopolíticas, plantea interrogantes sobre la política exterior española y su relación con Estados Unidos, Israel y Marruecos.
n¿Hipocresía y legado colonial? el análisis de un experto estadounidense sacude la relación entre españa y marruecos
nRubin, con una trayectoria que incluye experiencia en el Pentágono durante la administración de George W. Bush y un profundo conocimiento de Oriente Medio y el Norte de África, no duda en calificar a Sánchez como un “fiel opositor a Israel” en un país que, según su percepción, es uno de los más antisemitas de Europa. El detonante de sus acusaciones es el anuncio del 11 de marzo de Sánchez sobre el regreso permanente de la embajadora española a Israel. Para Rubin, esta decisión contradice la postura del presidente, quien, según el investigador, ha adoptado una línea crítica con Israel, a pesar de las acciones del régimen iraní.
n“El antagonismo actual de Sánchez hacia Israel es una hipocresía por dos motivos”, afirma Rubin. Primero, señala la supuesta omisión del Gobierno español ante las masacres de civiles iraníes por la Guardia Revolucionaria y los tiradores Basiji. Segundo, critica la condena de Sánchez a las acciones de Estados Unidos e Israel contra Irán, calificándolas de “contraterrorismo” y recordando la dependencia de España de Israel para combatir el terrorismo vasco. A pesar del boicot político a productos militares israelíes, España ha adquirido productos con componentes israelíes a través de Alemania. El presidente de Israel ha acusado a España de incumplir su papel en la OTAN y la Unión Europea en la guerra contra Irán.
nPero la crítica de Rubin va más allá de la política exterior hacia Israel. El investigador sostiene que España, a pesar de su retórica, sigue siendo una potencia colonial, manteniendo enclaves como Ceuta y Melilla en la costa norte de Marruecos. “Los españoles reaccionarían con indignación ante la sugerencia de que Ceuta o Melilla son enclaves coloniales, pero ni los mapas ni la historia mienten”, escribe Rubin. Explica que Ceuta fue capturada por los portugueses en 1415 y posteriormente cedida a España tras la unión de ambos países. Melilla, con una historia similar, fue conquistada por España en 1497. Madrid se ha negado a renunciar a su control desde entonces. La colonización de Marruecos en el siglo XX, junto a la retirada de la mayor parte del territorio en 1956, no implicó la cesión de estos dos enclaves.
nEl análisis de Rubin se extiende a la política interna española, comparando a Sánchez con el líder laborista británico, Keir Starmer. Ambos, según el investigador, han prometido un gobierno limpio pero han fallado en cumplir esa promesa. Sánchez, como Starmer, ha buscado distraer a su base creando un “enemigo”, en este caso, “los judíos”. La política de Sánchez, que Rubin considera una “narrativa moral invertida”, es “irónica” dado que, según él, Israel se asienta en tierras donde los judíos son indígenas, mientras que España persiste en su rol colonial.
nEl artículo de Rubin no es una ocurrencia aislada. Dos días antes de su publicación, José Lev Álvarez Gómez, académico israelí-estadounidense, publicó un análisis en el que aboga por que Estados Unidos, a través de la presión sobre España, obligue al país a reconocer Ceuta y Melilla como territorios marroquíes ocupados. Según Álvarez Gómez, la seguridad es la principal palanca para coaccionar a España, más que las sanciones económicas.
nLa situación es compleja. Marruecos ha reiterado su soberanía sobre Ceuta y Melilla, y el Frente Polisario, representante del pueblo saharaui en España, ha acogido con satisfacción el giro político del gobierno español en relación con el Sáhara Occidental. El reconocimiento de la soberanía marroquí, un tema que Trump intentó impulsar al final de su mandato, ahora se reaviva con fuerza. Para Rubin, la deriva de España hacia el “antiamericanismo, antisionismo y antisemitismo” justifica que Trump y el secretario de Estado Marco Rubio corrijan este “agravio histórico”. Según el investigador, el legado de Sánchez podría ser el fin del imperialismo español en África. La cifra habla por sí sola: Ceuta y Melilla representan un territorio de 11 millas cuadradas con una historia de conquista y ocupación que España se niega a dejar atrás.
nEl análisis de Rubin, aunque contundente, plantea una reflexión profunda sobre el papel de España en el mundo actual y su relación con sus vecinos y aliados. La pregunta no es si España renunciará a sus enclaves coloniales, sino a qué precio.