Riazor no amaina: el málaga rescata un empate agridulce en a coruña
El Deportivo, aferrado a la esperanza de un ascenso directo que se le escapa entre los dedos, vio cómo el Málaga amarraba un empate a 1 en Riazor. Un punto que, si bien sirve para mantener viva la llama andaluza, deja a los gallegos con la amarga sensación de haber perdido una oportunidad de oro.
La réplica del málaga ante un depor insistente
El encuentro, vibrante desde el pitido inicial, reflejó la urgencia de ambos conjuntos. El Deportivo, empujado por una afición entregada que superó los 28.000 espectadores, dominó gran parte del choque, especialmente durante los primeros 45 minutos. La defensa malagueña, consciente de la presión, sufrió para contener los embates de un ataque liderado por Quagliata y Alti, cuyas acciones generaron momentos de tensión y ocasiones claras. Entre el 40 y el 44, el Dépor rozó el gol en dos ocasiones, primero con un disparo de Alti que se marchó desviado y, posteriormente, con una volea de Quagliata que Herrero desvió con una estirada espectacular, demostrando su valía bajo palos.
Pero el Málaga, lejos de amilanarse, supo leer el partido y defender con uñas y dientes su portería. La propuesta andaluza, basada en la solidez defensiva y la velocidad en el contragolpe, encontró su recompensa en la segunda mitad. El Dépor, a pesar de su insistencia y el empuje de suplentes como Yeremay y Mulattieri, se vio frustrado por la solidez defensiva visitante.

Mulattieri desata la euforia, niño la replantea
La alegría coruñesa, que estalló en el minuto 74 con el gol de Mulattieri tras una jugada individual de Soriano, duró poco. Apenas cinco minutos después, Adrián Niño, tras un saque de esquina, silenciaba Riazor con un remate que se colaba en la portería de Ferllo. La igualdad en el marcador reflejaba la intensidad y la igualdad del encuentro, dejando un sabor agridulce en ambos equipos.
El Málaga, pese a las dificultades, demostró su capacidad de sufrimiento y su inteligencia táctica, logrando un punto valiosísimo que le permite mantener sus aspiraciones de ascenso. El Deportivo, por su parte, deberá lamerse las heridas y buscar la remontada en los próximos encuentros, consciente de que el gol average se le está escapando.
La actuación arbitral, con la anulación de un gol de Stoichkov por un fuerza de juego milimétrico, generó cierta controversia en las gradas, aunque no alteró el devenir del partido. El empate final, más que un resultado, fue un reflejo de la igualdad y la intensidad que se vivió en Riazor, un escenario que siempre exige respeto y entrega.
Con este empate, el Málaga se aferra a la esperanza, mientras que el Deportivo ve cómo sus opciones de ascenso directo se reducen, aunque la lucha continúa. La temporada, como bien saben, aún no ha terminado.
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