Red criminal desmantelada: 2.269 armas desaparecen del mercado legal argentino
Una red organizada de gestores, testaferros y, sorprendentemente, un policía, desvió más de 2.200 armas de fuego legalmente registradas al mercado negro en argentina, según revelan investigaciones de la Policía Federal. Un operativo sorpresa, que involucró allanamientos en 13 provincias, secuestró más de 119 armas y a 15 personas vinculadas al esquema.
Un operativo que desenterró una estructura criminal compleja
La investigación, que se inició tras detectar anomalías en los registros de usuarios de armerías, reveló una operación que se extendió desde enero de 2022 y que buscaba eludir los controles legales para la adquisición y venta de armas. Los investigados, incluyendo a un policía de la Ciudad de Buenos Aires, utilizaron usuarios interpuestos y titulares aparentes para registrar el armamento bajo sus nombres, pero sin realmente poseerlo ni guardarlo en los lugares declarados.
El listado de armas incautadas es alarmante: 412 pistolas Bersa y Glock, 157 revólveres Taurus y Smith & Wesson, 96 carabinas Ruger, y un abanico de escopetas y unidades de Fabricaciones Militares. Se confirmó que parte del armamento fue trasladado a Uruguay y Chile, sugiriendo una conexión internacional con posibles narcotraficantes y bandas criminales de Paraguay y Brasil.

Detalles del operativo y los involucrados
El 27 de abril de 2026, la Policía Federal argentina llevó a cabo 140 allanamientos simultáneos, desplegando 193 brigadas y 772 efectivos. La operación, coordinada por el juez federal Adrián González Charvay, permitió la detención de 15 personas y el secuestro de más de 40.000 municiones sin la documentación correspondiente. La investigación, liderada por la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (UFECO) y el fiscal Santiago Marquevich, identificó a una red que operaba desde al menos 2022.
Entre los implicados se encuentran nombres clave como Ricardo Javier Mascato, Martín José Núñez, Walter Horacio Moreno (el policía), Maximiliano Herminio Domingo Gómez Veras, y varios otros individuos, aún no completamente identificados. La magnitud del desvío, con 742 armas registradas a nombre de los integrantes de la organización y no localizadas, demuestra la sofisticación y el alcance de la red criminal.
La cifra es impactante: 2.269 armas desaparecidas, un reflejo de la vulnerabilidad de los controles y la persistencia de la delincuencia organizada en el país.