Petro desafía a ee.uu.: ¿la ofac, un arma política contra el narcotráfico?

En una declaración que ha encendido el debate internacional, el presidente colombiano Gustavo Petro acusó a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de ser un instrumento de control político en lugar de una herramienta efectiva para combatir el narcotráfico. La crítica, lanzada el sábado pasado, llega en un momento de tensión creciente entre Estados Unidos y Brasil, precisamente por el sistema de pagos PIX.

La lista ofac: ¿foco desviado?

Petro, en su cuenta de X, señaló que el narcotráfico ha logrado burlar las sanciones impuestas por la OFAC, encontrando refugio y prosperidad en lugares como Dubái, donde, según sus palabras, los cabecillas compran residencias por unos 4.000 dólares y disfrutan de un estilo de vida lujoso. “La OFAC solo sirve para perseguir oposiciones políticas y domesticarlas en el mundo”, sentenció el mandatario, calificando el sistema como un mecanismo de control político, no de justicia.

La acusación cobra especial relevancia tras el reciente magnicidio del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático. Petro vinculó directamente a los líderes de las disidencias de las Farc, Iván Mordisco y alias Chiquito Malo, con el crimen, afirmando que se encuentran protegidos en Dubái y que los acuerdos judiciales en Estados Unidos les permiten expandir su influencia internacional.

Pero hay un detalle que conecta este episodio con la controversia entre Trump y Lula. La reacción de Petro surgió a raíz de las amenazas de sanciones de Donald Trump contra Brasil por su sistema de pagos PIX. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, defiende la plataforma, y Petro aprovechó la coyuntura para instar a Brasil a extender PIX a Colombia, al tiempo que cuestionaba la utilidad de la extradición si Estados Unidos no ataca “de verdad” al narcotráfico.

La paz, la codicia y el boomerang de la violencia

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El mandatario colombiano, en un giro hacia una reflexión más amplia, condenó las guerras como solución a los conflictos, recordando su propia experiencia en el conflicto armado colombiano. “Ninguna guerra es buena y toda la humanidad pierde en ellas”, enfatizó. La energía contraria a la vida, según Petro, es un “boomerang” que termina volviendo contra quienes la ejercen.

En otro mensaje, Petro también instó a un juicio contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu por crímenes contra la humanidad, evidenciando una postura internacional firme en sus convicciones. Además, denunció la complicidad de autoridades y la protección que reciben algunos líderes criminales en el exterior, especialmente en Dubái, como factores que perpetúan la impunidad en Colombia.

A pesar de la dura crítica al sistema OFAC, el presidente Petro celebró la reciente disminución de la tasa de homicidios en Colombia, un 36,4% en comparación con 2025, aunque advirtió que espera que esta tendencia sea sostenida. La cifra, sin embargo, no borra la sombra de la impunidad que se cierne sobre el país, donde el narcotráfico, lejos de ser erradicado, parece haber encontrado nuevas formas de prosperar en la sombra de la política internacional.