Otan: ¿activo o pasivo? la desconfianza de ee.uu. se profundiza
La alianza transatlántica, pilar de la seguridad occidental desde hace décadas, enfrenta una creciente ola de escepticismo en Estados Unidos. Una reciente encuesta del Pew Research Center revela que apenas el 59% de los estadounidenses considera beneficioso el rol del país dentro de la OTAN, un dato que cobra especial relevancia en medio de las constantes críticas del presidente Trump y su posible reelección.

La brecha ideológica se amplía
La división política se manifiesta con crudeza en los resultados. Mientras que un contundente 82% de demócratas e independientes con inclinación demócrata ven positivamente la pertenencia a la OTAN, la cifra se desploma al 38% entre republicanos y sus correligionarios independientes. Lo que nadie cuenta es que hace solo un año, casi la mitad de los republicanos (49%) aún percibían beneficios en la alianza. Esta erosión del apoyo dentro del Partido Republicano plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad del compromiso estadounidense a largo plazo.
Más allá de la afiliación política, la encuesta arroja una conclusión inquietante: la mayoría de los estadounidenses, un 63%, duda de la capacidad de Trump para gestionar eficazmente la relación con la OTAN. Un abismo separa las opiniones al respecto: el 62% de los republicanos confía en su criterio, frente al escaso 11% entre los demócratas. La cifra habla por sí sola: la percepción de Trump como un aliado fiable se ha deteriorado considerablemente.
La guerra en Irán ha exacerbado las tensiones. Las acusaciones de Trump, calificándola de “tigre de papel” tras la reticencia de algunos países miembros a permitir el uso de sus bases para atacar objetivos iraníes, han puesto de manifiesto las fisuras internas y la falta de cohesión dentro de la alianza. El inminente viaje del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a la Casa Blanca, precisamente en medio de estas controversias, no hace más que subrayar la fragilidad del momento.
La opinión favorable hacia la OTAN, aunque mayoritaria (57%), se mantiene relativamente estable a lo largo del tiempo. Sin embargo, la disparidad entre demócratas (75%) y republicanos (42%) evidencia una polarización cada vez más profunda en la percepción del papel de Estados Unidos en el mundo. La desconfianza hacia la gestión de Trump, sumada a una creciente polarización ideológica, crea un escenario complejo para el futuro de la alianza.
El encuentro Rutte-Trump, por tanto, no será una mera formalidad diplomática. Será una prueba de fuego para la OTAN, donde se jugarán las cartas de un compromiso transatlántico que, según la opinión pública estadounidense, se encuentra en una encrucijada.