Máxima, un guiño a sevilla con un vestido de volantes que evoca un pasado real

La Reina Máxima de Holanda ha sorprendido en la cena del Cuerpo Diplomático de Ámsterdam con un vestido de gala en tonos fucsia y rojo, un diseño de Edouard Vermeulen de Natan que estrenó en 2007 en honor al 40 cumpleaños del Rey Guillermo Alejandro. Pero la elección no es casualidad: es una clara y sutil oda a la Feria de Abril de Sevilla, el evento que, según se rumorea, dio inicio a su relación con el monarca.

Un detalle que cuenta más de lo que parece

El vestido, caracterizado por su pronunciada falda de volantes y sus intrincados bordados, recuerda directamente a las prendas tradicionales andaluzas, evocando el espíritu vibrante de la feria sevillana. Un guiño a 1999, cuando el príncipe heredero, entonces joven y desconocido, se cruzó con Máxima Zorreguieta en la caseta del Real Club de Andalucía, un encuentro que se considera el germen de su futuro reinado.

La reina ha rescatado un diseño que, desde entonces, se ha convertido en un elemento clave de su vestuario personal, reapareciendo en eventos importantes como la boda de la condesa Leonie von Waldburg-Zeil-Hohenems y el conde Caspar von Matuschka en 2024. Un retorno que no solo celebra una anécdota personal, sino que también resalta la conexión especial que Máxima mantiene con la cultura española.

La tiara

La tiara 'cola de pavo real', un legado real

Acompañando el vestido, la Reina Máxima ha lucido la icónica tiara ‘Cola de Pavo Real’, una pieza de la dinastía neerlandesa con una historia que se remonta a 1897. Originalmente encargada a Johann Eduard Schürmann & Co. para transformar rubíes de la reina Sofía de Wurtemberg, la tiara ha pasado de reina en reina, llegando a ser utilizada incluso como gargantilla por la reina Juliana. La pieza, que evoca la elegante cola de un pavo real, ha estado ausente de los eventos públicos hasta su reaparición en 2009, consolidándose como uno de los símbolos más reconocibles de su guardarropa.

La presencia de ambos, Reyes de Holanda y sus hijas, en la Feria de Sevilla en 2019, reafirma la importancia de este episodio en la vida de Máxima. Y, sin duda, este vestuario y esta tiara son un claro mensaje de agradecimiento a la ciudad que le abrió las puertas al amor y al trono.