Los ángeles: 125 radares para frenar la velocidad y salvar vidas

Los Ángeles apostará por la tecnología para reducir la siniestralidad vial. A partir de 2026, la ciudad desplegará una red de 125 radares de velocidad en puntos críticos, una medida drástica ante el preocupante aumento de accidentes y víctimas mortales, especialmente entre peatones.

Un cambio radical en la seguridad vial

Un cambio radical en la seguridad vial

El Departamento de Transporte de Los Ángeles ha anunciado un ambicioso plan para instalar estos dispositivos entre abril y julio de 2026, priorizando corredores de alto tráfico, intersecciones peligrosas y zonas escolares. La iniciativa, que se enmarca en la estrategia Vision Zero de la ciudad, busca reducir la velocidad promedio y, con ello, minimizar la gravedad de los accidentes. La cifra es alarmante: más de 300 muertes por accidentes de tránsito en 2025, un tercio de ellas peatones atropellados en zonas urbanas.

Durante un período inicial de 60 días, los conductores recibirán notificaciones de advertencia. Posteriormente, se aplicarán multas que oscilarán entre 50 y 500 dólares, dependiendo de la velocidad excedida y la reincidencia. No se trata de una medida recaudatoria, según las autoridades; los fondos generados se destinarán íntegramente a mejorar la infraestructura de seguridad vial: rediseño de cruces peatonales, ampliación de aceras, señalización inteligente y campañas educativas.

La clave reside en la transparencia. Un comité mixto, integrado por representantes municipales, asociaciones de vecinos y expertos en movilidad, supervisará la asignación de estos recursos, evitando cualquier sospecha de desviación. La elección de las ubicaciones para los radares no ha sido aleatoria, sino fruto de un análisis exhaustivo de datos policiales y reportes de emergencias médicas de los últimos cinco años, identificando así los “corredores de siniestralidad” más peligrosos.

Las autoridades locales señalan que programas similares en ciudades como Nueva York y Chicago han demostrado ser efectivos para reducir la velocidad y los atropellos, con una disminución significativa de la mortalidad. El sistema de radares, que cumple con estándares internacionales de protección de datos, permitirá impugnar las sanciones a través de una plataforma digital municipal.

Este despliegue representa un cambio de paradigma en la política de control del tránsito de Los Ángeles, donde hasta ahora la fiscalización se basaba principalmente en operativos policiales. Ahora, la tecnología entrará en juego para complementar el trabajo de las fuerzas del orden y crear un entorno urbano más seguro para todos.

Pero hay un detalle crucial: la eficacia de esta medida dependerá de la vigilancia ciudadana y la capacidad de las autoridades para mantener la integridad del sistema y evitar que la tecnología se convierta en una herramienta de recaudación en lugar de un instrumento de seguridad.

La reducción estimada en la velocidad promedio en los corredores intervenidos podría alcanzar el 15% durante el primer semestre de funcionamiento. El objetivo final es reducir a la mitad las muertes viales antes de 2030, una meta ambiciosa que exige un compromiso firme de todos los actores involucrados.