López aliaga desestima sondeo: ¿estrategia electoral o desconsuelo?
Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular, ha encendido las alarmas en el tablero electoral peruano al rechazar categóricamente los últimos resultados de Ipsos, que lo sitúan en un preocupante tercer lugar con apenas un 8% de intención de voto. Un retroceso significativo que contrasta con los picos del 14% que ostentaba semanas atrás, cuando parecía encaminado a liderar la contienda.
La batalla por la credibilidad: ¿encuestas manipuladas?
La reacción del exalcalde de Lima no ha tardado en llegar, y ha sido contundente: calificó los estudios de opinión como “basura” y denunció una supuesta conspiración para relegarlo en las preferencias ciudadanas. “Están mintiéndole al pueblo”, exclamó durante un mitin, insinuando la existencia de intereses ocultos detrás de los resultados. La declaración, lejos de suavizar la situación, ha exacerbado las tensiones en un panorama electoral ya de por sí volátil.
Keiko Fujimori lidera ahora con un 11% de intención de voto, seguida de cerca por Carlos Álvarez, con un 9%. Este cambio en el escenario electoral, a escasos días de las elecciones del 12 de abril, plantea interrogantes sobre la capacidad de López Aliaga para revertir la tendencia.

Vigilancia del voto y propuestas de seguridad: el llamado a la acción
Ante esta situación, López Aliaga ha instado a sus seguidores a “vigilar su voto”, organizándose como personeros en todo el país para supervisar el proceso electoral. La medida, aunque comprensible en un contexto de acusaciones de manipulación, podría interpretarse como una falta de confianza en la integridad del sistema electoral.
En paralelo, el candidato ha reiterado sus propuestas en materia de seguridad ciudadana, prometiendo medidas “drásticas” contra la delincuencia, incluyendo la consideración de extorsionadores y sicarios como “objetivo militar”. Un discurso que, si bien conecta con el hartazgo de la población ante la inseguridad, levanta ampollas entre quienes cuestionan la proporcionalidad de la respuesta.
Los datos del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) corroboran la caída de López Aliaga, revelando una disminución de seis puntos porcentuales en su respaldo desde enero de 2026, pasando de un 19% a un 13%. Un descenso que, según analistas, se atribuye a la percepción de sus propuestas, los debates y la dinámica interna de su campaña. La cifra habla por sí sola: un electorado que se distancia del candidato en un momento crucial.
Con las actividades proselitistas en marcha y un cierre de campaña programado para el jueves 9 de abril, López Aliaga se enfrenta a un desafío mayúsculo para recuperar terreno en las encuestas y convencer a un electorado cada vez más indeciso. La batalla por el voto peruano se intensifica, y el tiempo se agota.