Ladilla rusa: el humor fiestero se alza contra la ultraderecha

Tania Lozano y Víctor F. Clares, el dúo detrás de Ladilla Rusa, han roto con su habitual tono desenfadado para denunciar el auge de la extrema derecha. Lejos de la equidistancia, estos veteranos del circuito fiestero español apuestan por alzar la voz, convencidos de que el arte tiene la responsabilidad de posicionarse.

Un altavoz para la denuncia

“Tú como artista tienes un altavoz y lo puedes aprovechar”, afirma Lozano en una entrevista reciente. La cantante, oriunda de Santa Coloma de Gramenet, rechaza la tibieza y aboga por una postura clara frente a un fenómeno que consideran preocupante. Víctor F. Clares, por su parte, incita a “combatir” esta realidad, argumentando que la indiferencia solo alimenta el discurso de odio.

La banda, nacida de una broma en Montcada i Reixac, ha evolucionado hasta convertirse en un referente de la música festiva, pero su compromiso va más allá del entretenimiento. Ladilla Rusa ha tejido una identidad única a partir de la mezcla explosiva del humor gamberro y el costumbrismo fantástico, espacio donde la reivindicación encuentra un hogar.

Su tema “¿Qué ladilla!”, expresión mexicana que denota fastidio, es un claro ejemplo de su apuesta por la denuncia. En él, critican la “blanqueación del fascista, que es machista y es racista”. No se trata solo de hacer reír, sino de provocar una reflexión, de remover conciencias con una mala leche bien entendida.

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De 'kitt y los coches del pasado' a la 'tecnorumba' nostálgica

Ladilla Rusa ha sabido reinventarse a lo largo de su trayectoria. Sus inicios se remontan a hace casi una década, pero su explosión llegó con canciones como “KITT y los coches del pasado”, un éxito viral que ha superado los 27 millones de visualizaciones en YouTube. Tras dos álbumes, 'Estado del malestar' y 'Costumbrismo mágico', el dúo ha sorprendido con el lanzamiento de “TKM CNT XFA”, una ‘tecnorumba’ nostálgica que evoca la estética de los años 2000. Su próximo lanzamiento, “¿Quieres rollo?”, promete un guiño a los ochenta, demostrando su versatilidad musical.

Si bien se les puede encasillar en la ‘tecnorumba’, Ladilla Rusa no se limita a un solo género. Sus inquietudes creativas los llevan a explorar terrenos tan diversos como el rock, el punk y hasta la tarantela napolitana, como se aprecia en “La padrina”, una colaboración con Albert Pla. “Tenemos cosas muy locas”, confiesa Lozano, quien destaca la libertad creativa que les permite experimentar y romper con las convenciones del mercado.

A pesar de su creciente popularidad, Ladilla Rusa mantiene la esencia de barrio que los define. “No existiríamos si no hubiéramos nacido en el extrarradio de Barcelona”, afirma Lozano, orgullosa de sus raíces. “Nos llevamos muy bien con los quillos, con los punkis, con los metaleros…”, añade Clares, evocando recuerdos de juventud escuchando a Los Chichos con la ventanilla bajada. Su conexión con la calle, con la gente de a pie, es el motor de su música y su compromiso social.

En plena gira “Tiroriro Tour”, que les llevará a recorrer una veintena de ciudades españolas, Ladilla Rusa se enfrenta al futuro con la misma energía y desenfado que los caracteriza. Aunque descartan grabar un nuevo disco a corto plazo, prefieren apostar por el lanzamiento de canciones individuales acompañadas de videoclips impactantes, una inversión que refleja su compromiso con la calidad y la originalidad. La banda celebra una década de música y denuncia, y se prepara para un futuro que, a juzgar por su trayectoria, promete ser tan impredecible como divertido.