Joven guardia: el consejo de estado sentencia la disolución del grupo de extrema izquierda tras la muerte de un ultraderechista

El Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Francia ha cerrado de golpe la puerta a la Joven Guardia, el brazo armado del movimiento de extrema izquierda que, según el Gobierno, representaba una amenaza para el orden público. La decisión, ratificada este jueves, es el resultado de un largo y tortuoso litigio que ha puesto a este grupo en el punto de mira desde febrero, tras el asesinato del activista Quentin Deranque.

Un ‘de facto’ que se desmorona

El Consejo de Estado ha dictaminado que la disolución, ya previamente decidida por el Ejecutivo, es apropiada, justificada y proporcional a la gravedad de las acciones violentas perpetradas por la organización. En esencia, el tribunal ha confirmado que la Joven Guardia no solo ideó, sino que activamente lideró e incitó a actos de violencia, tanto contra individuos como contra bienes. Un veredicto contundente que pone fin a su actividad, al menos formalmente.

La resolución del Consejo detalla con precisión las tácticas empleadas por el grupo: la organización de “vigilancias antifascistas” diseñadas para excluir de la esfera pública a cualquier persona identificada como “fascista”. Un ejercicio de control social que se materializó en la difusión masiva de vídeos, fotografías y mensajes explícitos en redes sociales, glorificando dichas acciones y preparando a sus miembros para posibles enfrentamientos. Un escalón de radicalización que, según el tribunal, no puede ser tolerado.

El eco de lyon: deranque y la escalada de violencia

El eco de lyon: deranque y la escalada de violencia

La muerte de Quentin Deranque, ocurrida el 14 de febrero en el contexto de una protesta frente a una conferencia de la eurodiputada Rima Hassan, del partido La Francia Insumisa, ha sido el detonante de esta crisis. La manifestación, organizada por el colectivo feminista Némesis, se convirtió en el escenario de un choque violento con miembros de la Joven Guardia, resultando en la muerte del joven ultraderechista. Un incidente que, según Jordan Bardella, presidente de la Agrupación Nacional, es el resultado directo de la imprudencia y la falta de control de la Joven Guardia – calificándola incluso de “brazo armado” de LFI.

Las consecuencias legales son palpables: once detenidos, incluyendo asistentes del diputado insumiso Raphael Arnault, ya ilegalizado en junio de 2025. Pero la sombra de la radicalización se extiende más allá de los arrestos. La publicación en redes sociales de Deranque, que defendía la figura de Adolf Hitler y promovía la obra de Maurice Bardèche, un negacionista del Holocausto, revela un núcleo ideológico profundamente problemático. Un retrato inquietante de un grupo que se nutre del odio y la violencia. Y no olvidemos las consignas racistas y los saludos nazis coreados durante la conmemoración de Deranque, un recordatorio brutal de la realidad que la Joven Guardia intentaba encubrir.

La disolución de este grupo, lejos de ser un mero trámite judicial, representa una respuesta contundente a la escalada de violencia y al extremismo que ha sembrado el terror en las calles de Francia. Un mensaje claro: la intolerancia y la radicalización no serán toleradas.