Iztapalapa elige a sus portadores de la fe: ¿quiénes serán jesús y la virgen en 2026?
Iztapalapa, Ciudad de México – La Semana Santa de 2026 ya tiene a sus protagonistas. Erika Morales será la Virgen María y Arnulfo Eduardo Morales Galicia, Jesús, tras un riguroso proceso de selección que involucra fe, preparación física y un profundo arraigo a la comunidad. La elección, un evento que moviliza a más de 130 mil habitantes, revela una tradición que se transmite de generación en generación.

Un proceso selectivo con raíces comunitarias
El comité organizador abrió la convocatoria en diciembre, estableciendo requisitos claros para quienes aspiran a encarnar a los personajes centrales de La Pasión de Cristo. El proceso, que incluye la entrega de documentos, entrevistas, pruebas de aptitud física y moral, así como investigaciones de antecedentes, culminó con la selección final a principios de enero. Las familias de los aspirantes juegan un rol clave, pues la preparación requiere meses de entrenamiento físico, espiritual y mental. Esta no es una simple representación; es un compromiso social y religioso.
Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un médico cirujano egresado de la UNAM, lleva una década participando en la representación, comenzando en 2017 como el Niño del Tambor. Su historia es un testimonio de dedicación. Para el joven, el papel de Jesús representa la culminación de un sueño infantil. Su preparación incluyó cargar troncos de 35 a 40 kilos para fortalecer el hombro derecho, y luego entrenar con una cruz de 70 a 80 kilos, recorriendo un kilómetro varias veces por semana. El Viernes Santo, cargará una cruz de 90 kilos en un trayecto de dos kilómetros. Durante la procesión, Arnulfo llevará consigo un relicario con la foto de su abuela Carmen, fallecida el año pasado.
La participación de la comunidad es masiva. Más de 130 actores interpretarán personajes, 600 se encargarán de los roles romanos, hebreos y de mujeres santas, y miles de personas de todas las edades participan activamente. Incluso niños como Mateo, de dos años, ya se suman a esta tradición ancestral. La Pasión de Cristo en Iztapalapa no es solo una manifestación religiosa, sino un símbolo de identidad comunitaria que se renueva anualmente.
Erika Morales, quien interpretará a la Virgen María, expresó que este papel es un sueño cumplido y un honor para la comunidad. Su participación subraya la importancia de preservar esta tradición única. La representación, que involucra a miles de voluntarios y requiere una inversión considerable en vestuario y logística, es un pilar fundamental del patrimonio cultural inmaterial de México.
El legado de Arnulfo y Erika Morales es palpable. Sus historias reflejan el esfuerzo, la devoción y el profundo sentido de pertenencia que caracterizan esta celebración singular. La elección de estos jóvenes resalta la continuidad de una tradición que trasciende generaciones y fortalece la identidad de Iztapalapa, un ejemplo de cómo la fe y la comunidad se entrelazan en una manifestación cultural vibrante.
La Pasión de Cristo en Iztapalapa no es solo una representación teatral; es un espejo de la identidad de una comunidad que, a pesar de los desafíos, sigue reafirmando sus valores y tradiciones.