Hallan el cuerpo de un joven desaparecido en córdoba: baños prohibidos
La capital cordobesa vive una jornada marcada por la tragedia. Efectivos de rescate han recuperado este domingo el cuerpo sin vida de un joven de 25 años en el lago Azul, un paraje conocido por su peligrosidad y donde el baño está estrictamente prohibido.

Un operativo exhaustivo tras la denuncia familiar
La desaparición del joven fue reportada a las autoridades a las 19:30 del sábado por sus familiares, desatando una intensa búsqueda que se prolongó durante la noche. Inicialmente, el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Córdoba se movilizó a la zona, pero la complejidad del terreno obligó a la intervención de la Unidad Subacuática del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional, quienes, tras horas de rastreo, dieron con el cuerpo.
La búsqueda se centró en el lago Azul, motivada por la última localización conocida del teléfono móvil del desaparecido. Sin embargo, la zona, ubicada en antiguos terrenos de canteras de cemento a 2,5 kilómetros del centro urbano, presenta condiciones extremadamente peligrosas. La composición química del agua, rica en azufre y responsable de su característico color, combinada con la presencia de corrientes turbulentas y elementos industriales sumergidos, representa un riesgo constante.
La cifra habla por sí sola: este es el segundo fallecimiento en el lago Azul en menos de dos años. En julio de 2021, otro joven de alrededor de 20 años perdió la vida al bañarse en el lago junto a sus amigos. La prohibición de baño, señalizada en el lugar, no parece ser suficiente para disuadir a algunos usuarios.
Los investigadores se encuentran ahora inmersos en la tarea de esclarecer las circunstancias exactas de la muerte, aunque no han revelado si el cuerpo presentaba signos de violencia. La autopsia, que se realizará en las próximas horas, será determinante para determinar la causa de la muerte y descartar cualquier hipótesis criminal. El lago Azul, con sus 12 hectáreas y una profundidad que alcanza los cien metros en algunos puntos, continúa siendo un imán peligroso para aquellos que ignoran las advertencias y desafían su naturaleza implacable.