Ferrer: 'el caos en cuba es replicable'; eeuu apuesta por un cambio rápido
El líder opositor cubano José Daniel Ferrer ha lanzado una advertencia contundente: la estrategia de Estados Unidos para desestabilizar a Nicolás Maduro en Venezuela podría aplicarse, y con una velocidad sorprendente, en Cuba. Su declaración, realizada en una entrevista exclusiva con Reuters, revela una creciente convicción en la necesidad de un cambio de régimen por la vía del poder.
Un escenario previsible: 'no hay otra opción'
Ferrer, quien ha soportado encarcelamientos y la exilio tras las protestas de 2021, argumenta que la situación interna en Cuba, marcada por la opresión y una miseria extrema, ha alcanzado un punto de inflexión insostenible. Su visión, plasmada en conversaciones con Europa Press, sugiere que ‘sobrarán los Delcy Rodríguez’ – figuras dispuestas a asumir roles de liderazgo tras la caída del castrismo – para llenar el vacío de poder.
Estimó que cerca de dos tercios de la población cubana estarían a favor de un cambio de régimen, tanto dentro como fuera del país. Esta percepción, según Ferrer, se ve reforzada por la creciente coordinación con el exilio estadounidense, un bloque político y económico considerablemente poderoso.

La ventaja de la desesperación
A diferencia de Venezuela, donde la oposición se consolidó gradualmente, Ferrer considera que la falta de una estructura opositora asentada en Cuba podría ser una ventaja decisiva. “La desventaja termina siendo nuestra ventaja”, afirma, subrayando la importancia de la organización y el apoyo internacional.
La relación entre el exilio y la disidencia interna se ha fortalecido significativamente. Estructuras que antes solo existían fuera de la isla ahora son una realidad palpable. Ferrer asegura que los contactos con figuras clave en Washington, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio, son constantes y fluidos. Además, la figura de Rubio, con su enfoque prioritario en Cuba, se erige como un aliado fundamental.

El castrismo en crisis: el terror como pilar
Ferrer describe la cohesión interna del régimen como “fundamentada en el terror, el miedo y la desconfianza”. Recuerda episodios como el desplazamiento de figuras de alto perfil, como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, tras perder la confianza del núcleo de poder. El líder opositor advierte que, bajo la “inminente colapso” del régimen, “van a sobrar los Delcy Rodríguez a nivel de figuras políticas y mandos militares”.
La escasez de agua agrava aún más la crisis humanitaria que asola la isla, mientras las reservas de petróleo disminuyen. Pero Ferrer, con una frialdad calculada, pronostica que el desenlace podría producirse “en cualquier momento en los próximos meses”, culminando en un cambio de gobierno.
Para el dirigente opositor, el régimen está “sentenciado”. La combinación de rechazo social, crisis económica, persecución política y la firme postura de Estados Unidos, personificada en figuras como Rubio, no dejan lugar a dudas: la transición política es inminente. La estrategia, según Ferrer, es clara: acelerar el proceso, aprovechando la ‘desgaste’ acumulado por la población y la creciente desconfianza en las filas del propio castrismo.