Europa silencia un peligro mortal: el ruido asesina en nuestras ciudades

La contaminación acústica, un enemigo silencioso y persistente, ha escalado posiciones hasta convertirse en la tercera mayor amenaza ambiental en Europa, superando incluso a las temperaturas extremas. Un dato alarmante que las autoridades, según denuncian desde la asociación Juristas contra el Ruido (JcR), parecen ignorar con una negligencia preocupante.

Un tercio de la población española bajo asedio sonoro

Un tercio de la población española bajo asedio sonoro

En España, la situación es especialmente grave: aproximadamente el 30% de la población sufre las consecuencias de niveles de ruido que superan los límites saludables. La JcR, que celebra su 25 aniversario tras una trayectoria de litigios civiles, contencioso-administrativos y penales para defender a los ciudadanos, advierte sobre un problema que, a pesar de su impacto, permanece en la sombra.

“El silencio está infravalorado”, lamenta Yomara García Viera, presidenta saliente de la JcR, quien ahora cede el testigo a Alfonso Terceño Ruiz. La asociación, que ha conseguido numerosas sentencias contra emisores de ruido, destaca que la normalización de esta problemática esconde un daño integral a la salud, con efectos que van desde la dificultad para conciliar el sueño hasta graves problemas cardiovasculares y neurológicos.

Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística reflejan un aumento casi del 18% en el número de personas sordas o con discapacidad auditiva entre 2008 y 2020, un indicador que, lejos de ser aislado, se conecta directamente con el exceso de ruido. Pero hay un detalle que a menudo se soslaya: el cortisol, la hormona del estrés, se dispara con el ruido, afectando a la regulación del azúcar en sangre y la presión arterial.

Informes recientes de la Agencia Europea del Medio Ambiente vinculan la contaminación acústica a unas 66.000 muertes prematuras al año en Europa, una cifra que pone de manifiesto la magnitud del problema. España se posiciona como el país europeo más afectado, y a nivel mundial, ocupa el segundo lugar, solo superada por Japón.

Un análisis del operador turístico Altezza Travel revela que, entre las principales ciudades del mundo, Nueva York lidera el ranking de las más ruidosas, seguida de cerca por Barcelona, cuya vibrante vida urbana, impulsada por turistas, música callejera y una animada oferta de ocio nocturno, genera un “bullicio humano” constante. A nivel nacional, tras Barcelona, se sitúan Sevilla, Palma de Mallorca, Granada y Bilbao, mientras que las ciudades más tranquilas son, en orden descendente, Cartagena, Zaragoza, Vigo, Valencia y Oviedo.

García Viera describe como una “epidemia” la proliferación de entornos ruidosos, no solo en las ciudades, sino también en zonas rurales, donde viviendas vacacionales, motorizadas y celebraciones campestres contribuyen a la contaminación acústica. Un ejemplo paradigmático es el carnaval en Canarias, un evento que ha requerido un esfuerzo considerable por parte de la JcR.

La reciente sentencia del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canaria, que ordena el traslado del carnaval a un lugar que no altere las condiciones de vida de los vecinos y condena al Ayuntamiento a indemnizar a los denunciantes con cerca de 600.000 euros, es una victoria significativa. El tribunal, con una contundencia inusual, lamenta que