España sufre la ola de calor más letal de mayo en decenas de años
Dos trabajadores, inermes bajo el sol implacable del puente de San Telmo en Sevilla, fueron víctimas de la ola de calor que ha asolado España en mayo de 2026. La cifra es alarmante: 101 fallecimientos, un dato que multiplica por tres y medio la media histórica de los meses de mayo de la última década, confirmando la emergencia climática y la necesidad urgente de medidas preventivas.
Un mayo de calor sin precedentes
Las temperaturas, que rozaron e incluso superaron los 40 grados Celsius en casi todo el territorio nacional durante la segunda quincena del mes, han desatado una crisis sanitaria sin precedentes. El Ministerio de Sanidad ha activado el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud 2026, una herramienta que, aunque reforzada, se enfrenta a la realidad de episodios térmicos con impacto sanitario que ya se manifiestan antes de la llegada del verano más intenso.
Pero la situación es más compleja que una simple escalada térmica. El plan, implementado desde el 13 de mayo y extendido hasta el 30 de septiembre con flexibilidad para responder a eventos inusuales hasta el 15 de octubre, se apoya en 182 zonas de meteosalud, delimitadas por Aemet y ajustadas a la vulnerabilidad específica de cada población local.

Un sistema de alertas con precisión territorial
El sistema de avisos, impulsado por un algoritmo de decisión que exige la persistencia de temperaturas previstas por encima del umbral durante tres días consecutivos, utiliza un escalonamiento de colores: verde (ausencia de riesgo), amarillo (riesgo bajo), naranja (riesgo medio) y rojo (riesgo alto). En los niveles 0 y 1, se mantiene la información anual, se solicitan datos de urgencias e ingresos, y se difunden advertencias sobre grupos vulnerables. Cuando se alcanza el nivel 2, se activan las comunicaciones telemáticas por SMS a las autoridades. El nivel 3, por su parte, exige una intensificación de la información y recomendaciones, la comunicación inmediata a la Comisión Interministerial y una evaluación del estado de la situación por parte del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.
En casos de falta de datos en algunas zonas, como la Sierra de Tramontana en Baleares, que toma como referencia la zona norte de Mallorca, o el Condado de Treviño en Burgos, que se apoya en la Llanada Alavesa, el sistema recurre a “zonas espejo” para asignar el percentil provincial correspondiente. Esta estrategia, aunque efectiva, revela la fragilidad de la red de vigilancia y la necesidad de invertir en una cobertura más completa.
La cifra de 101 fallecimientos no es una predicción, es un reflejo de una realidad que exige una respuesta inmediata y contundente. El plan de prevención, por mucho que se refuerce, solo puede mitigar los efectos del calor extremo; la verdadera solución reside en abordar las causas subyacentes del cambio climático, un desafío que, lamentablemente, aún se diluye en debates políticos y promesas vacías.