El congreso se despacha a viajes: ocho millones en 2025
La Cámara Baja ha destinado más de ocho millones de euros a viajes por territorio nacional y extranjero en 2025, una cifra que, aunque similar a la del año anterior, revela un gasto considerable en traslados de sus señorías. La noticia, que resuena con cierta ironía tras años de restricciones, ha generado un debate sobre la eficiencia del gasto público.
Un desembolso de 8,2 millones: ¿justificación o despilfarro?
Según datos oficiales, 4,67 millones se destinaron a viajes dentro de España y 3,58 millones a actividades internacionales, principalmente visitas y reuniones en el extranjero. La cifra total, 8.258.714,45 euros, supone un ligero descenso (1,6%) respecto a 2024, pero sigue siendo una cantidad significativa. El gasto medio por diputado se situó en 23.596 euros, una suma que, inevitablemente, levanta cejas.
Pero la historia no acaba ahí. A principios de 2026, la Cámara ya había facturado casi 4,7 millones de euros en desplazamientos nacionales, incluyendo gastos de gestión y billetes pendientes de uso. De este total, más de 3 millones corresponden a la actividad parlamentaria, es decir, los traslados entre Madrid y las circunscripciones. Y a esto hay que sumarle casi un millón destinado a la actividad política y otros 10.920 euros para viajes oficiales en representación de la Cámara.

España, centro de la diplomacia parlamentaria: un coste elevado
El año 2025 fue especialmente costoso en términos de actividad internacional, con cerca de 200 viajes oficiales. La presidencia española de la Asamblea Parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo disparó los gastos. La asistencia a la reunión del Foro sobre el futuro del Mediterráneo en Granada, por ejemplo, costó 953.382,44 euros. La Novena Cumbre de Presidentes y la décimo octava sesión plenaria en Málaga, otros 680.773,38 euros. Incluso la reunión de Parlamentos del Sur en Lanzarote, con dos días de duración, requirió una inversión de 333.960,25 euros.
Además, no podemos olvidar los desplazamientos de las delegaciones españolas a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y la OTAN, con un viaje de cuatro días a Dayton (Estados Unidos) que ascendió a 241.92,11 euros. La participación en reuniones internacionales, aunque necesaria, tiene un precio.

Comisiones parlamentarias: viajes con destinos inesperados
Las comisiones parlamentarias también se movieron, con la de Asuntos Exteriores protagonizando los desplazamientos más costosos: 119.016,35 euros por una visita de cinco días a Pekín, Shanghai y Yinchuan para celebrar el 50 aniversario de las relaciones diplomáticas con China. Las comisiones de Igualdad y de seguimiento del Pacto de Estado contra la violencia machista gastaron 107.594,16 euros en un viaje a Nueva York para asistir a una sesión de la ONU.
Incluso las comisiones de Industria y Turismo se sumaron a la lista, con viajes a Caravaca de la Cruz y Cádiz que, sumados a la visita de la comisión de Juventud e Infancia a centros de acogida en Canarias, ascendieron a casi 7.000 euros. Finalmente, el Congreso destinó 9.750 euros a un curso virtual sobre técnica legislativa.
La cifra habla por sí sola: 8,2 millones de euros. Un gasto que, si bien puede justificarse en términos de actividad parlamentaria y diplomacia, exige una revisión exhaustiva para asegurar la eficiencia y la transparencia en el uso de los fondos públicos.