El café salvadoreño se transforma: nuevos controles y sanciones agitan la industria

El sector cafetalero de El Salvador enfrenta una profunda remodelación. El Ministerio de Agricultura y Ganadería acaba de presentar 19 reformas a la Ley Especial para la Comercialización, Registro y Protección de la Propiedad del Café, un cambio que afecta a productores, exportadores y, por primera vez, a viveristas.

Nuevas reglas para toda la cadena productiva

Nuevas reglas para toda la cadena productiva

La reforma, recibida por el Órgano Legislativo el 16 de marzo, amplía la lista de entidades obligadas a registrarse ante el Instituto Salvadoreño del Café (ISC). Ya no solo productores, sino también semilleristas y viveristas deberán cumplir con regulaciones específicas.

Uno de los cambios más significativos es la automatización de procesos. El ISC generará automáticamente los permisos de exportación, el certificado de origen y la carta de resguardo, documentos esenciales para la salida legal del café del país. Esto, sin embargo, va acompañado de un endurecimiento de los controles y una mayor exigencia en cuanto a los plazos.

Los beneficiadores, pergamineros e intermediarios deberán informar mensualmente no solo sobre compras, ventas y existencias, sino también sobre servicios contratados e ingresos de terceros. El registro, que antes se llevaba en libros, ahora se realizará en formatos estandarizados proporcionados por el ISC.

Las sanciones también se han endurecido. El procesamiento de café sin acreditación se considera una falta grave, mientras que las transacciones con registros caducados se tipifican como muy grave. La renovación de inscripciones o permisos dependerá del cumplimiento de todas las sanciones pendientes.

El ISC podrá realizar revisiones y validaciones estadísticas de la información presentada por cada eslabón de la cadena. Los informes de deducciones y costos de transformación deberán remitirse dentro de 20 días hábiles después del cierre del año cafetalero, un plazo 10 días más corto que antes.

La reforma también establece que los permisos de exportación tendrán una vigencia de 60 días hábiles, renovables a solicitud de los interesados. El Instituto deberá publicar anualmente una lista actualizada de compradores autorizados, ubicaciones de agencias y fechas de recolección.

La automatización de permisos y la integración de informes mensuales apuntan a una fiscalización sin precedentes. Se espera una mayor transparencia en los contratos y registros, así como procedimientos administrativos más ágiles en el comercio exterior del grano. La clave, según fuentes del ISC, reside en la trazabilidad y la veracidad de los datos.

La eliminación de artículos sobre deducciones y costos de procesamiento moderniza los controles de calidad, aunque el análisis de calidad no será vinculante para autorizar la exportación. El tiempo máximo para que el ISC emita la autorización de exportación después de la inscripción del contrato se reduce a tres días hábiles.

El ISC se reserva el derecho de transferir el café no autorizado a un beneficio para su comercialización, y los fondos recuperados se reintegrarán al patrimonio del Instituto. El nuevo marco legal exige el pago de todas las multas antes de cualquier trámite y la renovación de permisos está condicionada a la inexistencia de sanciones pendientes. La reforma representa un esfuerzo por modernizar y fortalecer el sector cafetalero salvadoreño, aunque los costos de adaptación podrían ser significativos para algunos actores.

El futuro del café salvadoreño se define hoy por una nueva era de control y transparencia. La eficiencia fiscalizadora, sin embargo, se verá puesta a prueba en los próximos meses.