El arte revive memorias en pacientes con alzheimer

En un giro inesperado, las salas del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) se han convertido en un espacio terapéutico para personas que luchan contra la demencia y el Alzheimer. No se trata de una visita turística convencional, sino de sesiones diseñadas para despertar recuerdos y fomentar el bienestar emocional a través del poder del arte.

Un viaje al pasado a través de las obras maestras

La iniciativa, impulsada por Ace Alzheimer Center Barcelona en colaboración con la fundació Amics del MNAC, se basa en la técnica de la reminiscencia. Se seleccionan cuidadosamente varias obras para que los pacientes, guiados por educadores, puedan activar recuerdos autobiográficos a través del diálogo, estímulos sensoriales e interacción social. La doctora Mercè Boada, fundadora de Ace, explica que ante una obra, los pacientes “reviven su historia”, ya que las imágenes conectan con la memoria antigua, una región del cerebro que tiende a preservarse más tiempo que otras capacidades cognitivas. Como resume Boada, “la reminiscencia es ir al pasado para tener presente”.

El hilo conductor de estas sesiones es la celebración de la vida, explorando etapas vitales –infancia, juventud y edad adulta– a través de tres obras de épocas distintas. La primera parada es el ‘Frontal de Avià’ (siglo XIII), donde Alina, observando la imagen, sonríe con determinación: “Yo estudié arte cuando era joven”. Ramon, a su lado, reconoce a Baltasar entre las figuras, asintiendo con satisfacción. Una mujer comenta: “Hemos celebrado Reyes toda la vida”, mientras otro recuerda los regalos de cada rey: oro, incienso y mirra. La doctora Boada subraya que una sola imagen puede “estimular el lenguaje, reforzar la identidad y generar emociones positivas”.

Música, olores y un baile improvisado

Música, olores y un baile improvisado

La experiencia sensorial se intensifica más adelante con ‘El minuet’ (1756) de Giandomenico Tiepolo. La música inunda la sala y los participantes, con cautela inicial, se animan a bailar unos pasos de la mano. Marina identifica el carnaval de Venecia en el cuadro, mientras Coia describe los trajes como “elegantes y suntuosos”. “Si no les preguntamos, no sabemos lo que piensan; el diálogo es lo más importante”, señala Boada, sorprendida por la riqueza del lenguaje que los pacientes despliegan cuando se les da espacio para expresarse.

Joan Farigola, psicólogo sanitario de Ace, valora el impacto de las tres sesiones realizadas hasta ahora: “Los asistentes han conectado con recuerdos de infancia, han socializado y han compartido emociones”. Un balance, dice, “muy positivo”.

Este proyecto, más allá de su impacto terapéutico directo, busca normalizar la enfermedad y fomentar la inclusión social. Trasladar la terapia al museo, según la doctora Boada, permite a las personas con demencia y Alzheimer sentirse parte de la comunidad, conectando con un patrimonio cultural que, de otra forma, se les estaría negando. Y la clave, como siempre, reside en la capacidad de dar voz a quienes a menudo se sienten silenciados.

El arte, un puente hacia la memoria

El MNAC, un espacio inesperado para el bienestar emocional. La iniciativa de Ace Alzheimer Center Barcelona demuestra que el arte no es solo una fuente de belleza y conocimiento, sino también una poderosa herramienta terapéutica capaz de despertar memorias dormidas y fortalecer la identidad personal. Un recordatorio de que, incluso en las etapas más difíciles, la conexión con el pasado puede iluminar el presente.