El aceite de oliva español se desborda: precios en subida y producción en cuestionamiento
El mercado español de aceite de oliva se enfrenta a una volatilidad creciente, con los precios de sus distintas categorías –virgen extra, virgen y lampante– reajustados este miércoles 13 de mayo de 2026. Un panorama complejo, marcado por las condiciones climáticas y la incertidumbre sobre la producción de la próxima campaña.

Un año de tormentas para el sector
El 2025 resultó ser un desafío para los productores, con los cambios climáticos impactando directamente en la oferta. Los expertos de Olive Oil Times ya anticipaban una menor producción, y la realidad parece confirmarlo: se estima que la producción global de aceite de oliva podría alcanzar los 2.65 millones de toneladas métricas, inferior a los 2.94 millones de toneladas de la campaña anterior.
La situación es delicada, pero no exenta de esperanza. A pesar de la disminución en Grecia, Italia, Portugal, España, Túnez y Turquía, la producción podría superar la media quinquenal de 2.41 millones de toneladas. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) inicialmente apuntaba a una ‘cosecha cuantiosa’, pero ahora evalúa la necesidad de activar el mecanismo de retirada de producto en caso de confirmación de estimaciones de producciones elevadas.
Precios Actualizados (Euro/Kilogramo):
Aceite de oliva virgen extra: 3.967 € (Infaoliva); Aceite de oliva virgen: S.C. (Almazaras Federadas de Córdoba); Aceite de oliva lampante: 3.225 € (Infaoliva); Aceite de oliva virgen: S.C. (Almazaras Federadas de Córdoba); Aceite de oliva virgen extra: 4.32 € (Junta de Andalucía); Aceite de oliva lampante: 3.17 € (Junta de Andalucía.La diferencia entre los tipos de aceite es evidente: el virgen extra, con sus características organolépticas intactas y su acidez inferior a 0,8%, se posiciona como el estándar de calidad, ideal para preparaciones en crudo. El virgen, con una acidez hasta el 2% y la posibilidad de presentar defectos en cata, es perfecto para guisos. El lampante, con una acidez superior a 2 grados, se reserva para usos industriales, una herencia de su pasado como combustible.
Pero la realidad es que el mercado, a pesar de las previsiones, está sujeto a una presión considerable. Las condiciones climáticas, los costes de producción y la demanda global se entrelazan, creando un escenario de constante reajuste. El MAPA, con la consulta pública en marcha, busca mecanismos para estabilizar el mercado y proteger a los productores, pero la incertidumbre persiste.
En definitiva, el futuro del aceite de oliva español depende de la evolución del clima y de la capacidad del sector para adaptarse a un entorno cada vez más desafiante.