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Mercado pago: la mora se dispara y revela fisuras en el sistema financiero

La confianza en el crecimiento sostenido del sistema financiero argentino se ha visto sacudida por un alarmante incremento en los niveles de mora, y Mercado Pago, la billetera virtual líder del país, no es ajena a esta tormenta. Un análisis exhaustivo de los datos revela un salto preocupante en su ratio de irregularidad, pasando del 5,5% en enero de 2025 a un contundente 14,7% en enero de 2026, un repunte que no solo refleja la situación generalizada, sino que también plantea interrogantes sobre la solidez de las estrategias de gestión de riesgo.

El panorama general: una crisis de capacidad de pago

El deterioro de la capacidad de pago de las familias argentinas se ha manifestado con crudeza en el sistema financiero. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha documentado un aumento exponencial de la mora en créditos a hogares, pasando de un modesto 2,67% a un preocupante 10,6% en apenas un año, situando este indicador en su nivel más alto en casi dos décadas. La morosidad general del financiamiento al sector privado, en enero de 2026, se ubicó en un 6,4%, con un marcado impacto en los préstamos personales (13,2%), las tarjetas de crédito (11%) y las líneas prendarias (6,3%), mientras que los créditos hipotecarios, aunque menos afectados, también mostraron un incremento.

Pero la situación es aún más grave en las entidades no bancarias y billeteras virtuales, donde la morosidad se acerca peligrosamente al 25%, lo que pone en perspectiva el desempeño de Mercado Pago, que, si bien no está exento de problemas, se sitúa en un punto intermedio entre los bancos tradicionales y las financieras más agresivas.

Mercado Pago, en un intento por minimizar el impacto de las cifras, argumenta que su ratio de mora se alinea con el de los principales bancos privados, destacando que su modelo de evaluación de riesgo, basado en el análisis de más de 3.000 variables dentro y fuera de su ecosistema, permite una gestión más precisa y personalizada. La clave, según la empresa, reside en su capacidad para incorporar a usuarios sin historial bancario previo, un segmento tradicionalmente excluido del sistema financiero.

Un modelo de riesgo bajo presión: ¿es suficiente?

Un modelo de riesgo bajo presión: ¿es suficiente?

Si bien la estrategia de Mercado Pago de ofrecer tasas nominales anuales (TNA) variables, que comienzan en un 60% y mejoran con el buen comportamiento del usuario, puede parecer atractiva, la realidad es que las familias argentinas se encuentran en una situación económica precaria, erosionada por la inflación y la incertidumbre económica. La promesa de tasas competitivas se desvanece cuando la capacidad de pago se ve comprometida.

La empresa también destaca su compromiso con el acompañamiento a los clientes que enfrentan dificultades, ofreciendo herramientas y alternativas para la regularización de la deuda. Sin embargo, la magnitud del problema sugiere que estas medidas, por sí solas, podrían no ser suficientes para contener el aumento de la mora.

Lo que nadie cuenta es el contraste con el desempeño regional de Mercado Pago, donde la mora se sitúa en un magro 4,4%, el nivel más bajo de su historia. Esta disparidad subraya la gravedad de los desafíos específicos que enfrenta la empresa en Argentina, un mercado caracterizado por una alta volatilidad y una profunda crisis económica.

El CEO de Mercado Libre, Marcos Galperin, ha intentado relativizar la situación, argumentando que Argentina presenta uno de los ratios de deuda/PBI más bajos de la región, solo superado por Venezuela y Haití. Pero la cifra, aunque puede ser técnicamente correcta, ignora la realidad cotidiana de millones de familias argentinas que luchan por hacer frente a sus obligaciones financieras.

El panorama, en definitiva, es complejo. La morosidad en Mercado Pago es un síntoma de una enfermedad sistémica, un reflejo del deterioro generalizado de la calidad de los créditos y del creciente endeudamiento de las familias argentinas. La empresa, a pesar de sus esfuerzos, se encuentra navegando en aguas turbulentas, y su capacidad para mantener la estabilidad de su cartera dependerá de su habilidad para adaptarse a un entorno económico cada vez más desafiante. El futuro de Mercado Pago, y del sistema financiero argentino en su conjunto, pende de un hilo.