Inflación ralentiza: analistas pronostican bajada en abril, pero la incertidumbre persiste
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría registrar una leve desaceleración en abril, según una oleada de proyecciones de analistas y consultoras. La expectativa, que se sitúa entre el 2,4% y el 2,8%, se produce en un contexto de discurso oficial que apunta a una desaceleración de la tendencia alcista, aunque la magnitud del descenso sigue siendo objeto de debate.

La desinflación en el horizonte, pero con reservas
Tras el 3,4% de marzo, el Instituto Nacional de Estadística (INDEC) dará a conocer hoy el dato de abril, un número crucial para evaluar la efectividad de las medidas implementadas por el Gobierno. Sin embargo, las estimaciones de mercado no ofrecen certezas. El Banco Central, a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), anticipa una desaceleración significativa, situando la inflación en torno al 2,6% para el mes actual. Esta proyección, si se cumple, marcaría la primera baja mensual en casi un año.
La clave, según expertos como Joaquín Aranguiz, economista del CISE de la Fundación Libertad, reside en la dinámica de precios en el segmento de alimentos y bebidas. La carne, que representa un peso considerable en el índice general, ha mostrado una relativa estabilidad en el primer trimestre, lo que podría contribuir a una inflación mensual más baja.
Pero no todo es optimismo. El “Top 10” de analistas, conocidos por su precisión en las previsiones, proyecta un 2,7% para abril, un ligero ajuste respecto a la estimación anterior. Este matiz sugiere que, aunque la tendencia general apunta a la baja, existe una ligera cautela en cuanto a la magnitud del descenso.
El Gobierno, liderado por el ministro de Economía Luis Caputo, se muestra confiado en que la inflación de abril se ubique entre el 2,5% y el 2,8%, atribuyendo este resultado a un proceso de desinflación. Sin embargo, la realidad del mercado, reflejada en las proyecciones privadas, apunta a un número aún más bajo, incluso por debajo del 2,5%. La bonificación en la factura de gas para los hogares, junto con la corrección de tarifas de servicios públicos, son medidas que, si bien buscan contener la presión inflacionaria, no garantizan una bajada drástica en el índice.
La suba de combustibles, vinculada al conflicto internacional, ha impactado en el índice de marzo, pero su efecto se ha diluido parcialmente en el mes actual. Las proyecciones para mayo y septiembre, por su parte, son aún más optimistas, anticipando tasas de inflación inferiores al 2% y, en algunos casos, incluso por debajo del 1,9%. La estabilidad del tipo de cambio y las tasas reales negativas seguirán siendo factores clave para sostener esta tendencia a la baja.
En definitiva, la inflación sigue siendo un desafío complejo, con múltiples variables en juego. La bajada proyectada para abril representa un alivio, pero la incertidumbre sobre el futuro permanece. El dato oficial de INDEC, que se conocerá hoy, será determinante para definir la dirección de la Economía en los próximos meses.