El indec bajo la lupa: ¿realidad o espejismo en los datos de pobreza?
La reciente publicación del Indec ha desatado una tormenta de dudas sobre la medición de la pobreza en Argentina. No, no se trata de una simple discrepancia estadística; según la consultora Equilibra, los métodos de cálculo empleados por el organismo oficial “exageraron la baja reciente de la pobreza”, creando una imagen distorsionada de la realidad económica del país.
Un salto inexplicable en los ingresos laborales
El informe de Equilibra analiza con lupa los datos del último trimestre de 2025, revelando un aumento interanual que roza lo inverosímil en los ingresos laborales provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Mientras que los trabajadores formales vieron crecer sus ingresos un 43%, los no asalariados lo hicieron en un sorprendente 70%. Estos números, señala la consultora, están muy por encima de la inflación (-31%) y de la Canasta Básica Total (-26%), generando una desconexión alarmante con la realidad que viven la mayoría de los argentinos.
La cifra habla por sí sola: según la EPH, los ingresos laborales “volaron” en el cuarto trimestre, superando incluso el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en un 2,1%. Pero, ¿qué significa esto en la práctica? Equilibra advierte que esta disparidad sugiere una mejora en la captación de ingresos, es decir, una menor subdeclaración por parte de los encuestados, más que un aumento real en el poder adquisitivo.
Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, apunta directamente al problema: “Todos los ingresos provenientes de la EPH aumentaron notablemente contra fines de 2023, y quedaron entre un 30% y un 40% por encima deflactados por la Canasta Básica Total”. No se trata únicamente de los trabajadores informales o de los sectores más vulnerables; la anomalía se observa en todos los niveles de ingresos.

Cedlas: otro frente de crítica a la metodología
La advertencia de Equilibra no es la única que suena en el horizonte. El Centro de Estudios de Desarrollo Laborista y Sindical (CEDLAS), de la Universidad de La Plata, ya había levantado sospechas sobre la metodología utilizada por el Indec, señalando posibles desfasajes temporales, inconsistencias en el reporte de ingresos y la influencia de patrones de consumo actualizados en la línea de pobreza.
De hecho, CEDLAS calcula que, aplicando sus correcciones metodológicas, la pobreza no habría disminuido 10 puntos porcentuales entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, como indica el Indec, sino apenas 2 puntos, situándose en un preocupante 41,5%.

Un espejismo estadístico que esconde la realidad
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), ha expresado su preocupación por la pérdida de vigencia de la medición de la pobreza, advirtiendo que existe una “paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo”. La realidad, según Salvia, es que Argentina se encuentra en una situación similar a la que vivió tras la pandemia, a pesar de los esfuerzos por mostrar una recuperación.
La situación exige una revisión profunda de la metodología del Indec. La confianza en las estadísticas es fundamental para tomar decisiones económicas acertadas y para diseñar políticas públicas que realmente respondan a las necesidades de la población. Un espejismo estadístico, por muy atractivo que parezca, no puede ocultar la dura realidad que enfrentan millones de argentinos.