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El amba se queda sin colectivos: la crisis del transporte golpea al usuario

El Área Metropolitana de Buenos Aires (amba) enfrenta una alarmante reducción en la frecuencia del transporte público, dejando a miles de usuarios en la incertidumbre. Luciano Fusaro, presidente de la AAETA, advierte que la situación es “muy delicada” y la falta de fondos amenaza con paralizar aún más el sistema.

El gasoil, el detonante de la crisis

El incremento abrupto del precio del gasoil ha golpeado de lleno al sector del transporte de pasajeros. Para las empresas, el combustible representa el 20% de sus costos, un porcentaje que ha escalado drásticamente en marzo, superando cualquier previsión. Fusaro señala que, mientras el Estado calculaba un precio de mil setecientos pesos, el gasoil ha alcanzado los dos mil cien, desfasando la ecuación de subsidios y tarifas.

La dependencia del Estado, a través del sistema de tarifas subsidiadas, agrava la situación. La estructura de ingresos de las empresas está regulada por el Estado, pero la demora en la actualización de los subsidios, especialmente debido al alza del gasoil, ha generado un desequilibrio insostenible.

Reducción del 20% (y contando): ¿hacia dónde vamos?

Reducción del 20% (y contando): ¿hacia dónde vamos?

La consecuencia más inmediata es la reducción de frecuencias. Ayer, el servicio se vio afectado en un 20%, con la retirada de tres mil colectivos de las calles. Sin embargo, según fuentes internas, la situación es aún peor: algunas empresas han llegado a recortar hasta un 30% de sus unidades, adaptándose a la falta de recursos. “La que reduce es porque no le queda otra opción”, enfatiza Fusaro.

El contrato de explotación que vincula a las empresas con el Estado establece obligaciones recíprocas: las empresas deben mantener el servicio y el Estado debe garantizar las condiciones económicas. El incumplimiento de una de las partes genera una crisis en todo el sistema. Como bien apunta el dirigente, “si una de las partes del contrato no hace su parte, la otra falla”.

Personal en riesgo y pasajeros descontentos

Personal en riesgo y pasajeros descontentos

El recorte de frecuencias también afecta al personal de las empresas. Ante la falta de colectivos, se adelantan francos a los choferes, pero esta medida es solo una solución temporal. Si la crisis se prolonga, la reducción de personal se vuelve una posibilidad real.

La caída del 12% en la cantidad de pasajeros transportados en marzo de este año, en comparación con el año anterior, agrava aún más la situación. Menos usuarios y mayores costos conforman una ecuación peligrosa que amenaza con achicar aún más el servicio.

Las imágenes de pasajeros hacinados y esperando interminablemente son el reflejo de un deterioro progresivo que nadie en el sector desea. “Para un colectivero, las imágenes que estamos viendo hoy son extremadamente dolorosas”, declara Fusaro.

La búsqueda de soluciones se enfrenta a la realidad de los ajustes fiscales que afectan a todos los estados, desde el nacional hasta el provincial. “Es la manta corta”, resume Fusaro, reconociendo la dificultad de encontrar un equilibrio que satisfaga a todas las partes.

Ante la imposibilidad de aumentar las tarifas sin afectar la demanda, la incertidumbre persiste. El sector se enfrenta a un futuro incierto, donde la supervivencia del servicio público depende de una solución urgente y sostenible. La crisis del transporte en el AMBA no es solo un problema económico; es un desafío social que afecta directamente la calidad de vida de miles de personas.