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Consumo argentino en crisis: retroceso, desempleo y cierres masivos desatan la tormenta económica

Marzo trajo consigo una avalancha de malas noticias para la Economía argentina. El Indicador de Consumo revela un descenso alarmante, mientras que el cierre de empresas y la pérdida masiva de empleos confirman una tendencia preocupante que se extiende por todo el país.

El consumo en declive: un retroceso sin precedentes

El Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró una caída del 1,3% en comparación anual y un retroceso del 0,5% frente a febrero, marcando el inicio de un primer trimestre de 2026 convulso. Esta situación contrasta fuertemente con el mismo periodo del año anterior, cuando se vislumbraban tímidos indicios de recuperación, evidenciando una erosión profunda del poder adquisitivo de los hogares argentinos.

Las familias, ante la inflación descontrolada, están ajustando sus gastos a niveles angustiosos, priorizando las compras esenciales y buscando alternativas más económicas. Los comercios, por su parte, se enfrentan a una caída sostenida en sus ventas, acumulando 11 meses consecutivos de descenso, lo que amenaza con un aumento exponencial de los cierres de negocios.

La inflación, el principal atacante: salarios desbordados

La inflación, el principal atacante: salarios desbordados

La inflación, lejos de disminuir, se ha consolidado como el principal motor de la caída del consumo. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó una variación mensual del 3,4% en marzo, acumulando siete meses por encima del 2% interanual, según datos del Indec. Esta escalada de precios, con un incremento anual del 32,6%, supera con creces el ritmo de crecimiento salarial.

Los salarios, a pesar del aumento nominal del 1,8% en febrero, se encuentran significativamente por debajo del ritmo inflacionario. En el sector privado, la brecha es aún mayor, con un incremento del solo 1,6% frente a una inflación del 2,9%, dejando a los trabajadores con una pérdida de poder adquisitivo considerable.

El impacto en el mercado laboral: un desgaste sin igual

El impacto en el mercado laboral: un desgaste sin igual

La crisis económica se refleja también en el mercado laboral, con una destrucción neta de unidades productivas sin precedentes. Desde la asunción de Javier Milei, más de 24.000 empresas han cerrado sus puertas, superando incluso la magnitud de la crisis de 2001 y las restricciones de la pandemia de 2020. Esta tendencia se ha intensificado en los últimos meses, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas, el corazón de la Economía nacional.

Como consecuencia, se han perdido casi 300.000 puestos de trabajo asalariados formales, con un impacto especialmente grave en el sector privado. La tasa de desocupación ha aumentado, alcanzando el 7,5% en el último trimestre de 2025, afectando a más de 1,6 millones de personas. La situación se agrava con el aumento del empleo informal, que ahora representa el 43% de los ocupados, dejando a millones de trabajadores sin protección social ni estabilidad.

Un futuro incierto: dos economías paralelas

El sociólogo Daniel Schteingart describe la situación actual como “un fenómeno novedoso”, al señalar que se ha roto el vínculo histórico entre crecimiento económico y creación de empleo. La Argentina se enfrenta a una dualidad preocupante: un sector económico dinámico, basado en la exportación de petróleo, gas y minerales, y un sector con graves problemas de empleo y consumo, concentrado en las grandes ciudades. El cierre de empresas y el incremento del desempleo evidencian una realidad desordenada, donde el crecimiento económico no se traduce en bienestar social.

Ante este panorama, las empresas se ven obligadas a adoptar estrategias de supervivencia, como la migración hacia marcas de segunda mano, el uso de promociones bancarias y la adopción de compras fraccionadas. La consultora CAME advierte que “el desempeño futuro dependerá de la estabilización de precios frente a los salarios”, mientras que la consultora Scentia revela una caída generalizada en el consumo masivo en todos los canales. La situación exige medidas urgentes para revertir esta tendencia y proteger a los más vulnerables.