economia

Buenos aires al borde del caos: colectivos podrían paralizarse este miércoles

La Ciudad y el Gran buenos aires se enfrentan a una crisis de transporte potencialmente paralizante este miércoles. Miles de pasajeros podrían verse afectados por la posible suspensión del servicio de colectivos, una medida extrema que amenaza con colapsar la movilidad en la región.

El combustible y los subsidios, el cóctel explosivo

La situación se ha precipitado debido a una combinación letal: el abrupto aumento del precio del combustible, exacerbado por la tensión en Medio Oriente, y la demora en la transferencia de los subsidios estatales. Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de buenos aires (CETUBA), advierte que las empresas se encuentran al borde del colapso, incapaces de cubrir los costos operativos.

“Que mañana funcione el transporte depende de un milagro”, sentenció Pasciuto en diálogo con Futurock. La falta de gasoil, la negativa de los bancos a otorgar descubiertos y la falta de apoyo del sindicato son los factores que, según él, podrían llevar al cese total de la actividad.

Pero hay un detalle que agrava aún más la situación: el atraso en los pagos de los subsidios impide a las empresas abonar los salarios de sus empleados a tiempo. Una situación insostenible que ha provocado la notificación formal a las autoridades de transporte hace quince días, sin obtener respuesta alguna.

“Una situación muy delicada”, según los empresarios

“Una situación muy delicada”, según los empresarios

Luciano Fusaro, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), describe la situación como “muy delicada”. La cifra habla por sí sola: el combustible representa el 20% de los costos de una empresa de colectivos, y su precio ha aumentado significativamente en marzo, superando las previsiones más pesimistas. El cálculo oficial de tarifas y subsidios, explica Fusaro, quedó desactualizado, dejando a las empresas sin los recursos necesarios para afrontar la crisis.

La semana pasada, varias empresas ya anunciaron la reducción de frecuencias en el Área Metropolitana de buenos aires (AMBA), una medida que se verá intensificada a partir de este miércoles. Las cámaras empresarias, que representan una proporción significativa de las unidades que circulan por la Ciudad, el Gran buenos aires y el Gran La Plata, han advertido que la operación del sistema se encuentra “en serio riesgo”, afectando especialmente los horarios pico.

El Gobierno, por su parte, calificó el anuncio como “sorpresivo” y criticó la falta de diálogo previo. Sin embargo, desde el sector se insiste en que el diálogo con las autoridades siempre ha estado abierto, pero sin resultados concretos. Las amenazas de sanciones a las empresas que no presten servicio parecen una respuesta tardía y poco efectiva ante una crisis que se veía venir.

La incertidumbre se cierne sobre los usuarios del transporte público, que se enfrentan a la posibilidad de un día de caos en las calles. Mientras tanto, las empresas de colectivos se aferran a la esperanza de que las autoridades actúen con rapidez y ofrezcan una solución que evite el colapso del sistema.

Lo que nadie cuenta es que esta crisis no es un problema aislado, sino la consecuencia de años de políticas económicas erróneas y de una falta de previsión que amenaza con paralizar la movilidad de millones de argentinos.