Aguzín revela: china no se vende fácil y argentina tiene un camino propio
Nicolás Aguzín, ex presidente de la Bolsa de Hong Kong, ha desvelado en ExpoEFI 2026 un análisis contundente sobre las oportunidades y desafíos que enfrenta Argentina en su relación con Asia, especialmente con China. El economista argentino, un referente en el mundo de las finanzas, advierte que el modelo chino, pese a su impresionante crecimiento, no es replicable a pie juntillas.
La ascensión meteórica de china: un gigante con reglas propías
Aguzín comenzó su intervención recordando la transformación asombrosa de la Economía china en apenas catorce años, desde un Producto Bruto Interno (PBI) de alrededor de ocho trillones de dólares en 2012 hasta los veinte o veinticinco trillones actuales. Si bien reconoce una desaceleración en el ritmo de crecimiento –del nueve al diez por ciento real en su momento álgido a un cinco por ciento real el pasado año y un probable rango entre cuatro y medio y cinco por ciento este año–, enfatiza la ley de los grandes números: una vez que una Economía alcanza los veinte trillones, el crecimiento se multiplica exponencialmente, superando incluso el PBI de Argentina en un solo año.
La hipercompetencia (nèizuàn) es una de las características definitorias del modelo chino, como ejemplifica con la industria de vehículos eléctricos, donde quinientas empresas compitieron en 2019, reduciéndose a cien en la actualidad –un recorte del ochenta por ciento. Esta voraz competencia, sin embargo, ha impulsado la innovación y ha permitido ofrecer automóviles de calidad a precios asequibles, como los quince mil dólares que se pueden encontrar en el mercado chino.

El motor privado: un sector que impulsa la economía china
Aguzín destaca la importancia del sector privado como el principal motor de la Economía china, un sector caracterizado por una ambición desmedida y un capital abundante. La clase media china, de cuatrocientos millones de habitantes, facilita la escalabilidad de las empresas y su capacidad para competir a nivel global. La cultura del “9-9-6” –trabajar de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días a la semana–, aunque a veces criticada por su ritmo implacable, ha establecido un estándar de productividad y velocidad de creatividad fuera de toda comparación.
Pero la ambición no se limita al sector privado. Aguzín subraya la existencia de una clase empresarial impulsada por la búsqueda de la riqueza, con miles de millonarios y multimillonarios que emergen en China a un ritmo sin precedentes. La Bolsa de Hong Kong, bajo su gestión, alcanzó un hito histórico: ser la plaza financiera número uno del mundo en 2023, superando a la Bolsa de Nueva York y Nasdaq en volumen de IPOs –treinta y siete mil millones de dólares en colocaciones durante el año pasado.

Oportunidades para argentina: un puente entre oriente y occidente
A pesar de las advertencias sobre la competencia feroz y los desafíos internos –como las preocupaciones sobre el sector inmobiliario –Aguzín ve enormes oportunidades para Argentina en Asia. Las ventajas a escala de nuestro país en sectores como la energía, la minería y la agroindustria, junto con la creciente demanda de economías del conocimiento y data centers, constituyen un terreno fértil para la colaboración. La percepción de Argentina en Asia ha evolucionado significativamente en los últimos años, de una duda a una oportunidad. La complejidad geopolítica actual, con conflictos en el mundo, ha convertido a Argentina en un posible punto de protección y en un actor con un rol cada vez más internacional.
No hay modelos universales. China ha desarrollado un camino propio, basado en el control estatal, el sector privado pujante y una cultura de trabajo excepcional. Argentina, en cambio, debe enfocarse en potenciar sus fortalezas, construir puentes y convertirse en un actor clave en el comercio y la inversión entre Oriente y Occidente. El futuro, en definitiva, depende de nuestra capacidad para aprender y adaptar.