Dificultades para obtener la licencia de armas: un 25% suspende las pruebas
El acceso a la posesión de armas en España se endurece. Un reciente informe de la Guardia Civil revela que el 25% de quienes solicitan una licencia de armas no superan las pruebas, y un 5% ven denegado el permiso por antecedentes penales o policiales.
La prueba de tiro, el principal escollo
La Intervención Central de Armas y Explosivos (ICAE) de la Guardia Civil contabilizó que, en 2025, de los 10.613 expedientes tramitados para obtener o renovar licencias, 470 terminaron en denegación o revocación. El problema se agrava en las pruebas de tiro deportivo, donde el porcentaje de suspensos es significativamente mayor que en las licencias de caza.
El teniente coronel Miguel Ángel Quesada, responsable de Legislación Normativa de la ICAE, lo confirma: “De los aspirantes que superan el filtro inicial, uno de cada cuatro suspende las pruebas”. En Toledo, por ejemplo, de los 38 aspirantes a licencias de rifles y escopetas, solo dos no aprobaron la prueba teórica.
El proceso para obtener la licencia es riguroso. Antes de la prueba, los solicitantes deben superar un reconocimiento psicotécnico, demostrar ausencia de antecedentes y abonar una tasa de 123,23 euros por un examen válido por 90 días. El examen teórico consta de 20 preguntas en 20 minutos, cubriendo aspectos como partes del arma, legislación y sanciones. Se requiere acertar al menos 16 respuestas para aprobar.
La fase práctica, realizada en el campo de tiro de La Bastida, exige desmontar y montar el arma, usar protección y disparar a una diana a 25 metros. Se evalúa la puntería, la capacidad de seguir instrucciones y la manipulación segura del arma. Para los aspirantes a vigilante y escolta, la prueba incluye tiro instintivo y puntería a diferentes distancias con pistolas de 9 mm y revólveres 38 especial.
Actualmente, en España existen alrededor de 430.000 licencias de armas para caza mayor, 860.000 para caza menor, lo que se traduce en casi 1.900.000 escopetas y 400.000 rifles registrados. Añádanse las 30.000 licencias de seguridad privada, y la cifra de armas en manos de particulares alcanza una magnitud considerable.
La reciente denuncia de un taller clandestino en Ávila, descubierto con 44 armas de guerra y un vehículo blindado, pone de manifiesto la fragilidad de los controles y la necesidad de una mayor vigilancia en el manejo de estos objetos.
La seguridad no es un lujo, es un derecho. Y la obtención de una licencia de armas, lejos de ser un trámite sencillo, se ha convertido en un desafío con consecuencias que van más allá del aprobado o el suspendo.