Matute: la tragedia que sacude al fútbol peruano y divide a alianza lima
Una tragedia en medio de la euforia. Un hincha de Alianza Lima, Freddy Ronnie Cornetero Cueva, falleció asfixiado en un estampido masivo durante el banderazo previo al clásico contra Universitario, dejando una profunda cicatriz en el fútbol peruano y desatando una feroz disputa de versiones sobre la responsabilidad.
La familia, a la deriva ante el dolor y la incertidumbre
La familia de Cornetero Cueva, sumida en el luto, denunció la falta de comunicación oficial por parte de Alianza Lima. Según sus declaraciones, no han recibido información clara sobre las causas de la tragedia ni, lo que es más grave, ayuda para retirar el cuerpo de la morgue. Freddy Cornetero, padre de la víctima, expresó su profundo pesar y su frustración ante la aparente inacción del club.
Pero hay un detalle que complica aún más la situación: la versión oficial de Alianza Lima, difundida a través de un comunicado de prensa, contradice directamente las afirmaciones de la familia. El club asegura haber ofrecido “distintas modalidades de ayuda” tanto a los heridos como a la víctima, incluyendo la visita del administrador a los centros de salud y una “ayuda monetaria” a la familia del fallecido. La brecha entre lo que dice el club y lo que vive la familia es palpable.

De la hipótesis del colapso estructural a la aglomeración fatal
Inicialmente, las redes sociales se incendiaron con la teoría de que una estructura del estadio Alejandro Villanueva había cedido, provocando el derrumbe. La imagen de un estadio en ruinas se propagó con rapidez. Sin embargo, las autoridades policiales desmintieron categóricamente esta hipótesis. La realidad, según las investigaciones, es mucho más cruda: un número excesivo de hinchas concentrados en la tribuna sur, combinado con la presión de la multitud, generó un colapso de la barra de sostén y una estampida letal.
Las imágenes del caos son impactantes: hinchas atrapados, gritos de auxilio, y el despliegue de los servicios de emergencia. La ironía de que los fuegos artificiales continuaran durante el pánico generalizado añade una capa de dolor a la tragedia. Un exceso de fervor, una mala organización y una respuesta tardía se combinaron para crear una pesadilla en Matute.
Alianza Lima, en un intento por controlar la narrativa, insiste en su disposición a brindar apoyo económico y acompañamiento a la familia. Pero las dudas persisten: ¿Es suficiente una ayuda monetaria para reparar el daño irreparable? ¿Quién asumirá la responsabilidad por la falta de medidas de seguridad que permitieron que esta tragedia ocurriera?
La cifra habla por sí sola: una vida truncada, decenas de heridos y una afición dolida. La tragedia de Matute no solo es un golpe para Alianza Lima, sino para todo el fútbol peruano. La investigación deberá determinar las causas exactas de la tragedia y se deberán tomar medidas urgentes para evitar que una situación similar se repita. El silencio de las tribunas hoy es el eco del dolor de una familia y la condena a la falta de previsión.