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Han kang desentierra un thriller psicológico inédito: 'tinta y sangre'

La galardonada Han Kang, flamante Premio Nobel de Literatura, nos sorprende con el rescate de una novela largamente olvidada: Tinta y sangre (Random House). Publicada en 2010, justo entre La vegetariana y La clase de griego, esta obra, ahora traducida al español por Sunne Yoon, explora obsesiones, trauma y la fragilidad del recuerdo con una intensidad que ya es sello distintivo de la autora surcoreana.

Un misterio familiar tejido con arte, ciencia y hemofilia

Un misterio familiar tejido con arte, ciencia y hemofilia

La trama gira en torno a Cheonghee, una dramaturga y traductora atormentada por la muerte de su amiga Inju, una pintora cuya supuesta suicidio en un paso de montaña levanta sospechas. La versión oficial es clara, pero Cheonghee se niega a aceptarla, adentrándose en una investigación que la confrontará a su propio pasado y a las complejas relaciones familiares que marcaron la vida de Inju.

En paralelo, Kang Seogwon, un crítico de arte ambicioso, intenta construir una biografía de Inju, manipulando su legado y perpetuando la narrativa del suicidio. La tensión entre ambos personajes, un choque de voluntades y perspectivas, se convierte en un catalizador de los síntomas físicos y emocionales de Cheonghee, quien lucha desesperadamente por encontrar la verdad.

Pero Tinta y sangre va más allá de un simple thriller. La novela se sumerge en conceptos científicos abstractos, como el tiempo de Planck –un intervalo infinitesimal que simboliza el origen del universo–, estableciendo paralelismos inquietantes entre la génesis cósmica y los procesos vitales. Las técnicas pictóricas de Dongju, tío de Inju y mentor de Cheonghee, basadas en la expansión de tinta sobre papel hanji, se convierten en una metáfora visual de la dilatación cósmica y la experiencia humana.

La enfermedad y la creación se entrelazan de forma inquietante: la hemofilia de Dongju, que impide la correcta coagulación de su sangre, se proyecta simbólicamente en la tinta que utiliza en sus obras, borrando la línea entre fragilidad física y expresión artística. La novela, como todo lo escrito por Han Kang, nos recuerda que la belleza puede florecer incluso en el terreno más árido, y que la búsqueda de la verdad a menudo exige confrontar nuestros propios fantasmas.

Con la reciente concesión del Premio Nobel a Han Kang, Tinta y sangre llega a nuestro país en un momento especialmente oportuno, reafirmando el talento de una autora que ha logrado trascender fronteras y cautivar a lectores de todo el mundo. La novela no es solo un rescate literario, sino una invitación a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, el peso del trauma y la complejidad de las relaciones humanas, todo ello filtrado a través de la sensibilidad única de una de las voces más originales de la literatura contemporánea.