Elon musk: del desafío espacial al control digital y una sombra conservadora
El libro Muskism: A Guide for the Perplexeddesvela cómo la ambiciosa visión de Elon Musk ha reconfigurado la relación entre tecnología, Estado y poder global, un cambio que se materializó con fuerza en 2025.
La ascensión de spacex y la reconfiguración del poder orbital
Quinn Slobodian y Ben Tarnoff, autores del análisis, señalan que el modelo de negocio de Musk, radicalmente diferente al de gigantes como Henry Ford, prioriza la tecnoseguridad sobre la producción en masa. Esta estrategia, ejemplificada por el dominio de SpaceX en lanzamientos orbitales –alcanzando el 95% en Estados Unidos en 2025– transformó la dependencia del gobierno estadounidense en sus servicios.
La filosofía de “si no estamos haciendo explotar motores, no nos estamos esforzando lo suficiente” –palabras del propio Musk– redefinió la eficiencia en la industria espacial, reduciendo costos de lanzamiento y desafiando las cadenas de suministro tradicionales. La verticalización de la producción en Tesla, combinada con la autosuficiencia energética, reforzó este principio de control integral.
La era de x: de la red social al control de la narrativa
Pero la influencia de Musk trasciende la industria aeroespacial. La adquisición de Twitter y su rebautizado como X aceleraron la expansión de su agenda política, con publicaciones diarias que, según los autores, sirvieron tanto para promocionar criptomonedas como Dogecoin (que alcanzó un valor máximo de USD 58.000 millones) como para sembrar posturas ideológicas.
El libro advierte sobre una “civilización-tecnológica” construida alrededor de X, con narrativas alternativas y recursos propios. Musk ha manifestado su intención de evitar un sesgo “demasiado liberal” en la inteligencia artificial de Grok, describiendo a ciertos enfoques como “mechahitler”. Esta inflexión, junto a su gestión en el Departamento de Eficiencia Gubernamental durante el segundo mandato de Donald Trump –donde el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional provocó, según estimaciones, entre 500 mil y 1,5 millones de muertes– revela una ambición de control que trasciende lo económico.
Un modelo de poder difícil de desconectar
Si bien los consumidores pueden optar por no comprar Tesla, la omnipresencia de Starlink ilustra la dificultad de desconectarse de la red de satélites de SpaceX. La obra de Slobodian y Tarnoff traza un mapa del modelo Musk, convergencia de tecnología, política y poder, dejando claro que la opción de “desenchufarse” de él es cada vez más ilusoria. Esta historia, lejos de concluir, continúa reconfigurando el futuro del poder en el siglo XXI.
La proliferación de tecnologías de inteligencia artificial genera un debate sobre su potencial transformador, pero también sobre el control que unos pocos individuos pueden ejercer sobre ellas.