El 'indio' solari revive en las librerías tras su muerte
La inesperada partida de Carlos Alberto Solari, conocido artísticamente como el Indio Solari, ha provocado una oleada de nostalgia y, sorprendentemente, un auge editorial sin precedentes. Librerías de todo el país reportan un incremento vertiginoso en la demanda de sus obras, evidenciando cómo la ausencia puede exacerbar el interés por el legado de un ícono cultural.

Un viernes de reencuentro con 'recuerdos que mienten un poco'
En la Librería Céspedes, de Colegiales, el viernes 5 de junio, día del fallecimiento del Indio, la atmósfera era palpable. Según Cecilia Fanti, librera y escritora, la librería se inundó de la música de Los Redonditos, mientras las compras se disparaban, principalmente online, pero también con una notable afluencia de clientes buscando el libro de entrevistas con Marcelo Figueras, Recuerdos que mienten un poco. De los diez ejemplares disponibles, no quedó ni uno. “Era como si la ciudad entera buscara consuelo y memoria en sus palabras”, comenta Fanti.
Recuerdos que mienten un poco, publicado en 2019, se ha convertido en el objeto de deseo. Con casi 900 páginas y un precio de $61.300, la editorial Sudamericana ha anunciado una nueva tirada para abastecer la demanda. Ecequiel Leder Kremer, de la librería Hernández, señala que la reposición de ejemplares “coincidió afortunadamente con este fenómeno”, y subraya que la venta ha superado ampliamente lo habitual, incluso en un contexto económico adverso.
No es solo un libro, es un objeto de culto. Las librerías consultadas confirman un interés generalizado por la obra del Indio, extendiéndose a otros títulos como Redondos. A quién le importa, del colectivo Perros Sapiens, y Fuimos reyes: la historia completa de los Redonditos de Ricota, de Mariano del Mazo y Pablo Perantuono, ambos experimentando un repunte en ventas.
La muerte del Indio Solari no ha sido solo un suceso noticioso; ha desencadenado una cascada de recuerdos, canciones y conversaciones. Un portal arborescente de emociones que conecta con la memoria colectiva argentina. La imagen de sus anteojos, su figura enigmática y su música popular se han convertido en un filtro, un espejo que refleja la idiosincrasia del país.
“Se escuchaba en todos lados: autos, balcones, negocios, escuelas. Todo tenía esa estela sonora y maravillosa que iluminó el día de su muerte”, concluye Fanti, evocando un sentimiento compartido por miles de argentinos que, en la música del Indio, encuentran ahora un eco de su propia historia.