Cuba libera a 51 presos políticos tras presión internacional

La Plaza Independencia de La Habana fue escenario hoy de protestas exigiendo la libertad de presos políticos cubanos, coincidiendo con el anuncio del gobierno de liberar anticipadamente a 51 reclusos. Esta medida, presentada como un gesto de buena voluntad hacia el Vaticano, se enmarca en un contexto de creciente tensión entre cuba y Estados Unidos, y tras la activa mediación de la Santa Sede.

La liberación, un movimiento estratégico en medio de la crisis

La liberación, un movimiento estratégico en medio de la crisis

El régimen cubano anunció la liberación de 51 personas en los próximos días, sin especificar nombres ni delitos, pero asegurando que cumplieron una parte significativa de su condena y mantuvieron buena conducta en prisión. La decisión, calificada como “soberana” por las autoridades, se produce tras años de indultos, aunque un informe de la ONG Prisoners Defenders revela la alarmante cifra de 1.214 presos políticos en la isla durante febrero, el número más alto desde que la organización comenzó a documentar la situación.

La Iglesia católica ha insistido en la liberación de presos políticos en múltiples ocasiones. En 2025, un acuerdo similar con el Vaticano y la retirada de cuba de la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo” por el entonces presidente Joe Biden permitieron la liberación de 553 detenidos. Sin embargo, la medida fue revertida por el presidente Donald Trump.

Prisoners Defenders denuncia un patrón de represión contra quienes expresan críticas a través de carteles, grafitis o redes sociales, con la acusación de “propaganda contra el orden constitucional” como herramienta legal recurrente. El informe detalla casos de arrestos sin orden judicial ni garantías procesales, así como la detención de ciudadanos panameños que brindaron ayuda humanitaria.

El presidente de Prisoners Defenders, Javier Larrondo, advirtió que la represión persiste ante cualquier signo de descontento. El organismo verificó el ingreso de 28 nuevos presos políticos en febrero, aunque 21 personas salieron de la lista, en su mayoría por cumplir condenas relacionadas con las protestas del 11 de julio de 2021. Uno de ellos, Luis Miguel Oña Jiménez, fallecido bajo custodia estatal tras años de torturas y abandono médico, es un trágico recordatorio del precio de la disidencia.

El anuncio de la liberación de 51 prisioneros ocurre apenas horas después de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, realizara un inusual encuentro con la prensa para abordar temas nacionales e internacionales. El movimiento, más que un acto de clemencia, se percibe como una jugada política en un tablero de relaciones internacionales cada vez más complejo.

La cifra habla por sí sola: la persistencia de la represión en cuba, a pesar de las promesas de diálogo y acuerdos, revela la profunda desconexión entre el gobierno y la sociedad civil. Esta liberación, aunque significativa, no altera la realidad de miles de personas encarceladas por defender sus derechos fundamentales. La verdadera libertad, al parecer, aún dista mucho de ser una realidad en la isla.

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