Cuba al borde del colapso energético: apagones masivos y sanciones

La Habana se prepara para un sábado negro. Un 52% de la isla podría quedar sumido en la oscuridad, víctimas de una crisis energética que se agudiza y que, según fuentes oficiales, se agrava por las presiones externas. El país, acostumbrado a dificultades, enfrenta ahora una situación de extrema gravedad que afecta directamente a la vida cotidiana de millones de cubanos.

La dualidad de la crisis: obsolescencia e injerencia

La dualidad de la crisis: obsolescencia e injerencia

La problemática energética de Cuba no es nueva. Un sistema de generación profundamente obsoleto, fruto de décadas de escasas inversiones y mantenimiento deficiente, es el principal factor estructural que contribuye a la inestabilidad. Pero la situación se ha visto exponencialmente agravada por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos desde enero de este año, medidas que, según la ONU, constituyen una vulneración de los derechos humanos.

La diferencia entre la capacidad de generación, estimada en 1.460 megavatios (MW) para la tarde-noche de hoy, y la demanda máxima proyectada en 3.000 MW, revela un déficit alarmante de 1.540 MW. Para evitar un colapso total del sistema, la Unión Eléctrica (UNE) se ve obligada a desconectar hasta 1.570 MW, lo que implica cortes generalizados en la distribución de energía.

Seis de las 16 centrales termoeléctricas del país permanecen fuera de servicio, ya sea por averías o por trabajos de mantenimiento, lo que agrava aún más la situación. La dependencia de motores de generación que funcionan con diésel y fueloil, actualmente paralizados debido al bloqueo estadounidense, añade otra capa de complejidad a la crisis.

El gobierno cubano ha denunciado recurrentemente el impacto de las sanciones, acusando a Washington de aplicar una “asfixia energética” deliberada. La llegada del buque petrolero ruso Anatoli Kolodkin, con 730.000 barriles de crudo, representa un alivio temporal, pero el proceso de refinamiento y distribución, que se espera que tome entre 20 y 30 días, no resolverá la emergencia inmediata.

El crudo ruso, que tardará semanas en llegar a los consumidores, solo cubrirá parcialmente la demanda diaria de unos 100.000 barriles de petróleo, de los cuales Cuba solo produce 40.000 localmente. La situación es tan crítica que el país ha experimentado siete desconexiones totales del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en el último año y medio, incluyendo dos en marzo pasado.

El alivio que representa el cargamento ruso es, por tanto, más bien una tregua momentánea en una guerra por la energía que amenaza con desestabilizar la isla. La falta de electricidad no solo dificulta la vida cotidiana de los cubanos, sino que también paraliza la producción, afecta al turismo y pone en jaque la economía nacional. La pregunta que queda en el aire no es si la situación mejorará, sino cuándo y a qué costo.