Conflicto irán-ee.uu.: la gasolina dispara la inflación y ahoga el consumo

La economía estadounidense, que mostraba signos de recuperación en febrero, se tambalea ante la escalada del conflicto con Irán y el consiguiente aumento vertiginoso del precio de la gasolina. Un repunte que amenaza con frenar el consumo y desestabilizar la recuperación económica, tal como advertían analistas aún antes de que el barril Brent superara el 45% de incremento desde finales de febrero.

Un febrero engañoso: el consumo resiste antes de la tormenta

Los datos oficiales del Departamento de Comercio revelaron un aumento del 0,6% en las ventas minoristas durante febrero, superando las expectativas iniciales y revirtiendo la caída del mes anterior. Sectores como el automotriz, la indumentaria y la salud impulsaron este crecimiento, con subidas notables en la venta de vehículos (1,2%) y productos de cuidado personal (2,3%). Sin embargo, la consultora GlobalData ya alertaba sobre la fragilidad de esta aparente solidez, señalando que la inestabilidad geopológica en Medio Oriente era un factor de riesgo inminente.

El precio de la gasolina: un golpe directo al bolsillo

El precio de la gasolina: un golpe directo al bolsillo

La realidad ha confirmado estos temores. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, vital para el suministro mundial de petróleo (aproximadamente el 20%), ha provocado una escalada sin precedentes en los precios de la gasolina. En marzo, el precio promedio del galón superó los 4,00 dólares, un nivel no visto desde 2022, y continúa ascendiendo. Según el club automovilístico AAA, la última jornada registró un incremento de 4 centavos, situando el precio en 4,06 dólares. Para ponerlo en perspectiva, Patrick De Haan, analista de GasBuddy, señala que este precio equivale al 3% del ingreso medio de los hogares estadounidenses, una cifra que, históricamente, ha precedido a una disminución en el gasto discrecional.

La advertencia de los expertos: el consumo se contrae

La advertencia de los expertos: el consumo se contrae

Ksenia Bushmeneva, economista de TD Bank Group, advierte que, si bien el aumento de los precios de la gasolina podría inflar las cifras de ventas totales en marzo, amenaza con reducir el gasto real. La lógica es simple: los consumidores, ante la necesidad de ajustar sus presupuestos, optarán por recortar gastos no esenciales, afectando especialmente a sectores como el turismo y el ocio. Samuel Tombs, economista jefe de Pantheon Economics, añade que el efecto positivo de los reembolsos de impuestos, que impulsaron el consumo al inicio del año, se diluirá a partir de abril.

El sector minorista en alerta: ¿recortes drásticos?

Las grandes cadenas minoristas, como H&M y Casey’s General Stores, ya están monitorizando la situación con cautela. Daniel Erver, director ejecutivo de H&M, ha expresado su preocupación por el impacto que un aumento sostenido de los precios de la energía podría tener en el comportamiento del consumidor. Darren Rebelez, por su parte, considera que una caída drástica en el gasto solo se producirá si el precio de la gasolina se acerca a los 5 dólares por galón. La incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los precios energéticos se han convertido en los principales quebraderos de cabeza del sector.

Neil Saunders, director general de GlobalData, resume la situación con contundencia: “Los datos positivos de febrero son solo una ilusión. La realidad es que desde marzo hemos observado un deterioro en la confianza de los consumidores y una creciente preocupación por el impacto del encarecimiento de los combustibles en sus finanzas personales”.

La economía estadounidense, atrapada entre la inflación persistente y la inestabilidad en Oriente Medio, observa con recelo la evolución de los precios de la energía. El próximo trimestre podría marcar el inicio de una corrección en los hábitos de consumo, con consecuencias impredecibles para el crecimiento económico.