Colosal escultura de arena de jesús crucificado cautiva en cerro azul
Cerro Azul, en Cañete, se ha convertido en el epicentro de una devoción efímera: una imponente escultura de Jesús crucificado, elaborada íntegramente en arena. La obra, fruto del talento de artistas locales, ha atraído a miles de visitantes durante la Semana Santa, consolidando una tradición con más de dos décadas de historia.
La pieza, un desafío técnico y artístico
La escultura, que alcanza los 3,5 metros de altura y los 12 metros de longitud, es considerada una de las más grandes de su tipo en el país. El proyecto, impulsado por la Asociación Cultural Huellas de Arena y dirigido por Harlen Ormeño, requirió la utilización de aproximadamente 30 toneladas de arena y cuatro días de trabajo incesante. El objetivo principal, según Ormeño, fue capturar la emoción del rostro de Cristo y la intensidad del mensaje de la Semana Santa.
El equipo se centró en detalles minuciosos: la modelación de la cruz, los clavos, las texturas de la madera y los pliegues de la vestimenta. La corona de espinas y la expresión facial fueron particularmente desafiantes, demandando horas adicionales de trabajo para lograr la fidelidad emocional deseada.
La técnica empleada, que consiste únicamente en el uso de arena y agua, sin aditivos, incrementa la dificultad de conservación de la obra. El equipo se mantiene en constante vigilancia, protegiendo la escultura del viento y de la multitud, realizando reparaciones mínimas cuando es necesario.

Una tradición con raíces profundas
La Semana Santa en Arena de Cañete, iniciada hace más de 20 años, ha transformado a Cerro Azul en un punto de encuentro para la celebración religiosa y artística. Giovanni Rezza, escultor y miembro del colectivo Huellas de Arena, explicó que la planificación de la exposición comienza meses antes, con la elaboración de bocetos y la gestión de los recursos necesarios.
La iniciativa, que es gratuita, busca generar un espacio de reflexión y devoción para locales y visitantes. Durante los días de la Semana Santa, la playa de Cerro Azul se llena de gente que se acerca a contemplar la escultura, tomar fotografías y participar en momentos de oración. La exposición permanecerá abierta hasta el domingo de Pascua.
Más allá de su valor artístico, la escultura de arena representa un vínculo con la tierra y con las tradiciones locales. Es una manifestación efímera de fe y creatividad que, a pesar de su fragilidad, deja una huella imborrable en la memoria de quienes la contemplan. La obra, testimonio de un esfuerzo colectivo, confirma que la belleza puede surgir de lo transitorio.
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