China presiona a panamá: el mundo se alza en defensa de su flota

La administración de José Raúl Mulino ha recibido un respaldo contundente de varios gobiernos internacionales en medio de una creciente tensión con china. Las detenciones e inspecciones selectivas de buques mercantes panameños en puertos chinos han encendido las alarmas, no solo en Panamá, sino en Washington y otros centros de poder global.

La reacción internacional: un frente común contra la presión económica

La reacción internacional: un frente común contra la presión económica

La Cancillería panameña ha difundido una ola de pronunciamientos de países como Estados Unidos, Israel, Ucrania, Costa Rica, Honduras, Perú y Paraguay, quienes califican las acciones de china como una amenaza directa a la estabilidad de las cadenas de suministro mundiales. La gravedad de la situación radica en que no se trata solo de un conflicto bilateral, sino de una potencial erosión de las normas comerciales internacionales.

Marco Rubio, el influyente senador estadounidense, ha sido particularmente vehemente al señalar que estas tácticas buscan, según sus palabras, “socavar la confianza en el sistema comercial internacional” y, lo que es más preocupante, “el Estado de Derecho en Panamá, una nación soberana y socio fundamental para el comercio mundial”. Su crítica apunta directamente a la utilización de instrumentos económicos como arma de presión sobre un país pequeño pero estratégico.

Pero no solo Estados Unidos ha alzado la voz. Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel, enfatizó que la aplicación de la ley marítima debe ser “justa, técnica y libre de presiones políticas”, advirtiendo sobre los riesgos que las detenciones desproporcionadas generan en el comercio legal y la confianza. De manera similar, Andrii Sybiha, ministro ucraniano, reafirmó el apoyo de su país a la soberanía panameña y al derecho a tomar decisiones judiciales independientes, subrayando que “cualquier intento de ejercer presión económica socava la estabilidad del comercio global”.

El gobierno de Costa Rica, en un gesto de solidaridad, ha reiterado su respaldo al Derecho Internacional y a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), condenando las demoras e inspecciones arbitrarias impuestas a los buques panameños. El respaldo no se limita a declaraciones verbales; Costa Rica ofrece su “apoyo y solidaridad incondicional” al pueblo y gobierno de Panamá.

Honduras y Perú también se han sumado a la condena, instando a china a respetar las normas marítimas internacionales y a evitar prácticas discriminatorias. El mensaje es claro: la comunidad internacional observa con atención y no tolerará intentos de coacción económica que pongan en riesgo el flujo comercial global.

El caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de los pequeños Estados en un mundo donde el poder económico a menudo se utiliza como herramienta de presión política.

La respuesta de Panamá, respaldada por esta ola de solidaridad internacional, será crucial para determinar el futuro de su posición como centro neurálgico del comercio marítimo mundial.