Carrascal ataca a valencia: ¿un disfraz de centro para salvar el uribismo?
La representante a la Cámara por Bogotá, María Fernanda Carrascal, desató una ola de críticas contra la estrategia de campaña de Paloma Valencia, acusándola de un cambio de rumbo político forzado hacia el centro. La controversia surge tras el anuncio de la fórmula vicepresidencial con Juan Daniel Oviedo, una jugada que Carrascal califica como un intento desesperado de revitalizar la imagen del sector uribista, actualmente en declive.
Carrascal cuestiona la autenticidad del giro centrista de valencia
En un video publicado en X, Carrascal no escatimó en duras acusaciones, recordando el pasado de Valencia como una ferviente defensora del proyecto político de Álvaro Uribe Vélez. La congresista argumenta que el cambio de discurso es una reacción a la pérdida de popularidad del uribismo y una estrategia para atraer votantes más allá de su base tradicional.
“Parece que se adelantó Halloween. Porque ahora vemos a Paloma Valencia disfrazada de centro”, afirmó Carrascal, cuestionando la sinceridad de la propuesta. La representante no duda en afirmar que se trata de “reelegir a Uribe en cuerpo ajeno”, una estrategia que, según ella, no engañará a los electores.
La crítica de Carrascal no se limita al cambio de orientación ideológica. La representante también recordó declaraciones y propuestas pasadas de Valencia que, a juicio de Carrascal, revelan una política excluyente y una inclinación hacia la privatización de la educación. “La misma que propuso que los egresados de universidades públicas paguen un 20 % de su salario durante diez años para financiar el sistema. Por supuesto, muy amiga de la privatización de la educación”, sentenció.
Además, Carrascal cuestionó la postura de Valencia en temas sensibles como el proceso de paz y los derechos de los jóvenes aprendices del SENA, recordando su oposición a iniciativas que buscan la laboralización de estos jóvenes.
La representante enfatizó que la trayectoria política de Valencia está marcada por una “mano firme contra los más vulnerables y corazón grande y amplio con quienes más tienen”. Para Carrascal, la política debe juzgarse por los antecedentes y las decisiones de los políticos, no por discursos de campaña.
Carrascal también desestimó la relevancia de la presencia de una mujer al frente de la campaña, argumentando que esto no implica necesariamente un avance progresista. Además, la representante acusó a Valencia de estar del lado de los “antiderechos, antifeminista y profundamente conservadora” en debates clave sobre derechos civiles, como el matrimonio igualitario y la adopción por parejas del mismo sexo.
“Estamos hablando de sectores políticos que intentaron frenar el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Estamos hablando del partido político donde llaman ideología de género o woke a cualquier defensa de los derechos humanos. No se les olvide que hicieron campaña en contra de los acuerdos de paz”, añadió Carrascal.
Finalmente, la representante advirtió sobre los peligros de utilizar la nostalgia como motor político. “Ojalá este cambio fuera por convicción y no por un cálculo electoral. Cuando un proyecto político se construye sobre la base del pasado y de la nostalgia, corre el riesgo de quedarse atrapado en él. La nostalgia sirve para hacer campaña, pero rara vez sirve para gobernar un país que ya cambió”, concluyó Carrascal.