Canarias, epicentro del feminicidio: radiografía de una lacra persistente
La violencia machista continúa segando vidas en España, y un reciente informe del Observatorio de la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial revela una preocupante disparidad territorial en la incidencia del feminicidio. canarias encabeza la lista con una tasa de 93,9 feminicidios por millón de mujeres desde 2003, mientras que Extremadura presenta la cifra más baja, con 34,6.
La geografía del dolor: ¿por qué canarias lidera los índices?
El informe, basado en datos de juzgados y una serie histórica desde 2003, arroja luz sobre un problema que se cobró la vida de 49 mujeres en 2025. Pero más allá de la cifra global, la distribución geográfica delictiva es un factor clave. La alta tasa canaria plantea interrogantes urgentes sobre las dinámicas sociales, económicas y culturales que alimentan esta violencia. ¿Falta de recursos? ¿Aislamiento geográfico? La respuesta, sin duda, es compleja y requiere un análisis profundo.
A pesar de la preocupación, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha puesto sobre la mesa una cuestión aún más espinosa: la eficacia de las distancias de alejamiento impuestas por los juzgados. La imposibilidad de aplicar medidas de separación de 500 metros en municipios rurales, como se ha propuesto, choca frontalmente con la realidad de estas comunidades, donde la proximidad física entre víctima y agresor puede ser inevitable.
La solución, según Redondo, radica en una estrategia audaz: trasladar el domicilio del agresor. Una medida que, aunque controvertida, podría resultar vital en entornos donde la distancia física es un desafío. Esther Rojo, vocal del CGPJ y presidenta del Observatorio, insiste en la necesidad de un abordaje individualizado, buscando un “equilibrio” entre la protección de la víctima y la viabilidad de la medida.

Datos que estremecen: del nacional al provincial
La tasa nacional acumulada se sitúa en 67,1 por millón de mujeres, superada por seis comunidades autónomas y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Cataluña, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Andalucía, las Baleares y, por supuesto, canarias, exhiben tasas alarmantes. En el extremo opuesto, La Rioja, Murcia, Asturias, Aragón, Galicia, Navarra, Castilla y León, Madrid, Cantabria, País Vasco y Extremadura se mantienen por debajo de la media, aunque la cifra de 34,6 en Extremadura no resta importancia a la gravedad del problema.
Pero la radiografía no se detiene en las comunidades autónomas. Almería lidera la tasa de feminicidios a nivel provincial en la serie histórica, mientras que Zamora presenta la más baja. El año 2006, con 21 casos, fue el más trágico en Andalucía, reflejo de un problema que persiste con virulencia.
El informe también revela que los feminicidios se concentran principalmente en municipios de entre 10.000 y 25.000 habitantes. Paradójicamente, 20 municipios de más de 50.000 habitantes no han registrado ningún asesinato machista en toda la serie histórica, lo que sugiere que la prevención y la respuesta a la violencia machista varían significativamente según el tamaño y la estructura del entorno.
Ante esta complejidad, el Observatorio del CGPJ está desarrollando una guía específica para mujeres de entornos rurales, reconociendo la necesidad de adaptar las estrategias de prevención y protección a las particularidades de estas comunidades. La colaboración con los centros de Atención Primaria se presenta como un elemento clave para detectar las primeras señales de alerta y ofrecer una respuesta temprana.
La violencia machista no conoce fronteras geográficas ni sociales. La lucha contra esta lacra exige un compromiso firme y una respuesta integral que aborde las causas profundas y proteja a las víctimas. La persistencia de estas cifras, lejos de ser una estadística fría, son el reflejo de un dolor que afecta a miles de familias y exige una acción urgente.