Borrell exige autocrítica a la ue por su gestión en ucrania

El exalto representante de la UE, Josep Borrell, ha lanzado una dura crítica al papel de la Unión Europea en la prolongada guerra de Ucrania, admitiendo que la ayuda proporcionada ha sido “excesivamente gradual”. La declaración, realizada durante un acto del Cidob en Madrid, recae sobre una política de respuesta inicial considerada insuficiente ante la resistencia ucraniana.

Borrell reconoce la lentitud de la ayuda a ucrania y defiende una paz justa

Borrell reconoce la lentitud de la ayuda a ucrania y defiende una paz justa

Borrell, quien lideró la política exterior de la UE durante el inicio del conflicto, reconoció que la comunidad europea subestimó la capacidad de resistencia de Ucrania. “Al principio nadie creyó que Ucrania podía resistir”, afirmó, revelando que la primera ayuda consistió en 5.000 cascos, seguida por la promesa de aviones de combate F-16. Sin embargo, lamentó la demora en la entrega de armamento, argumentando que el temor a la reacción rusa paralizó la acción.

“Demasiado tiempo pasó sin dar las armas que se podían haber dado sin esperar tanto”, declaró Borrell. “Fue por miedo a la reacción rusa.” La autocrítica de Borrell, que se dirigió directamente a sí mismo, es un reconocimiento al error de juicio que, según él, guio la respuesta inicial de la UE.

El exalto representante insistió en que una “paz rápida” no sería la solución, ya que no reflejaría el sacrificio y la lucha del pueblo ucraniano. Además, señaló que la financiación rusa de la guerra, a través de la venta de hidrocarburos, ha permitido que la población más vulnerable del país sea reclutada como soldados. La UE, según Borrell, fue “muy gradual” en la prohibición de la compra de estos productos, en parte debido a la falta de poder que tenía frente a Estados Unidos.

“Hemos sido también muy graduales en prohibir comprar, quizá porque no hemos tenido el poder que tiene Estados Unidos”, reflexionó. “Hemos sido también muy graduales en prohibir comprar, quizá porque no hemos tenido el poder que tiene Estados Unidos”. Borrell instó a la UE a no temer al poder, argumentando que este permite alcanzar los objetivos deseados. La referencia a la compra de hidrocarburos subraya una realidad incómoda: la dependencia energética de Europa ha complicado la respuesta a la invasión rusa.

La intervención de Borrell plantea interrogantes sobre la capacidad de la UE para actuar con rapidez y determinación en situaciones de crisis. La autocrítica, aunque tardía, abre un debate necesario sobre la política exterior europea y su papel en la defensa de la soberanía ucraniana.

La guerra en Ucrania no solo ha reconfigurado el mapa geopolítico, sino que también ha puesto de manifiesto las limitaciones de una política exterior europea a menudo marcada por la cautela y la ambigüedad. La pregunta que queda es si esta crisis impulsará una transformación real o si se perpetuará un ciclo de reacciones tardías y medidas insuficientes.

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