Bogotá: procesión satánica tensa semana santa ante feligreses
El Viernes Santo en bogotá se vio empañado por una confrontación inédita: una llamada “procesión satánica” irrumpió en el centro de la ciudad, desafiando la conmemoración católica y generando altercados con los fieles. Un evento que, según el Ministerio del Interior, vulneró el derecho a la libre práctica religiosa y alteró el orden público.
El choque de rituales en el corazón de la capital
Mientras miles de colombianos participaban en las tradicionales actividades de Semana Santa, con la economía local impulsada por la venta de productos religiosos, un grupo de manifestantes, ataviados con símbolos satánicos, desafió la solemnidad de la festividad. La situación se tornó tensa frente a iglesias del sector, especialmente en la de San Francisco, donde los cánticos y acciones del grupo provocaron reacciones de rechazo y, en algunos casos, agresiones verbales y físicas.
El Ministerio del Interior, a través de su Sistema Nacional de Libertad Religiosa (Sinalibrec), ha condenado enérgicamente estas manifestaciones, calificándolas como una vulneración de los principios de convivencia pacífica y respeto mutuo. “La libertad de culto, como derecho fundamental, no puede ser utilizada para justificar conductas que afecten los derechos de terceros ni que atenten contra la sana convivencia”, declaró la cartera estatal, instando a las autoridades a identificar a los responsables y aplicar las sanciones correspondientes.

Más allá de la protesta: la quema de vestimenta y la interrupción litúrgica
La movilización, que partió del Museo Nacional, no se limitó a cánticos y pancartas. Los organizadores, denunciando el abuso policial y estructuras de poder, realizaron intervenciones en diversos puntos, incluyendo la incineración de una prenda de vestir frente al CAI de San Diego. Un acto que generó indignación entre los asistentes a la ceremonia litúrgica en la iglesia de San Francisco, quienes intentaron impedir la entrada del grupo, generando un momento de fuerte tensión.
Según reportes de la Secretaría de Gobierno, no se registraron capturas ni daños materiales en las iglesias, gracias a la intervención del Equipo de Diálogo Social, que facilitó la transición hacia actividades recreativas en el sector de Las Aguas. Sin embargo, el incidente ha reabierto el debate sobre los límites de la libertad de expresión y su impacto en el ejercicio de otras libertades fundamentales, como la libertad de culto.
El hecho, ocurrido el 3 de abril de 2026 durante el tradicional 'Septimazo' del centro de bogotá, deja en evidencia la fragilidad de la convivencia en una sociedad diversa y plural. La tensión palpable entre la reivindicación de derechos y el respeto a las tradiciones religiosas exige un diálogo abierto y constructivo para evitar que incidentes similares se repitan en el futuro. El Ministerio del Interior ha reafirmado su compromiso con la protección de la libertad religiosa, pero también con la garantía del orden público y la seguridad de todos los ciudadanos.