Barcelona se inunda: 180.000 asistieron al viaje de leo xiii

Una marea humana inundó Barcelona durante la visita de dos días del Papa León XIII, dejando tras de sí un impacto logístico y de asistencia sin precedentes.

Números que hablan de una movilización masiva

Según el balance oficial del Ayuntamiento, un total de 180.000 personas acudieron a los actos religiosos y ceremonias que componían el programa papal. La mayor parte de este contingente, 120.000 asistentes, siguió el recorrido que el Papa realizó ayer por la calle Rosselló, culminando en la Sagrada Familia, escenario del acto central: la bendición de la torre. Una imagen impactante de la fe congregada.

El templo de Gaudí, una vez más, se convirtió en un hervidero de actividad. 9.000 personas se amontonaron en el interior, mientras que otras 9.000 más se congregaron en el exterior, esperando la bendición. La logística del evento, sin duda, fue una prueba de fuego para la ciudad.

Pero la asistencia no se limitó a la Sagrada Familia. 43.500 fieles se concentraron en el Estadi Olímpic, y 6.000 más en el frente de la catedral de Barcelona el martes, en la primera jornada de la visita. Y, por último, 1.500 feligreses se reunieron en la iglesia de Sant Agustí, en el Raval, sumando los asistentes tanto del interior como del exterior del templo.

El coste del peregrinaje: tráfico y transporte a la baja

El coste del peregrinaje: tráfico y transporte a la baja

El dispositivo de seguridad y control implementado por el consistorio tuvo un impacto tangible en la movilidad de la ciudad. El tráfico se redujo un 7,2% el martes y un 11,3% el miércoles, debido a las restricciones y cortes de calles establecidos. En el transporte público, las validaciones disminuyeron un 11% el martes y un preocupantes 36% el miércoles. Un descenso alarmante que reflejaba la magnitud de la concentración de personas.

El teniente de alcalde Albert Batlle, a cargo de la Prevención, Seguridad y Convivencia, valoró el dispositivo municipal como “muy positivo”, destacando el despliegue de 1.900 agentes de la Guardia Urbana y el refuerzo de los servicios de limpieza con 230 profesionales adicionales. Una inversión considerable, sin duda, para garantizar el orden y la seguridad.

La cifra final, 180.000 asistentes, revela la importancia de Barcelona como sede de eventos de esta magnitud. Un acontecimiento que, más allá de la dimensión religiosa, ha dejado una huella visible en la ciudad y en sus ciudadanos.