Antioquia al borde del abismo: clan del golfo, disidencias y eln se disputan el control
La seguridad en el Norte de Antioquia se ha desplomado en 2026, con un alarmante incremento del 30% en homicidios, según datos oficiales. Lo que parecía una relativa calma se ha transformado en un escenario de confrontación abierta entre estructuras armadas ilegales, marcando un punto crítico en la región.
El deterioro de la seguridad: cifras que hablan
El Brigadier General Carlos Eduardo Caycedo Bocanegra, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional, ha alertado sobre la escalada de violencia. Setenta homicidios en lo corrido del año contrastan con los cuarenta y seis registrados en el mismo período de 2025, un dato que evidencia la intensificación de la lucha territorial. Pero la cifra que realmente preocupa es el número de artefactos explosivos desactivados: ocho en apenas once días, un claro indicativo del nivel de riesgo para la población civil y la fuerza pública.

Un tablero de ajedrez armado: los actores en conflicto
El Norte de Antioquia se ha convertido en un punto de encuentro para diversas organizaciones criminales. El clan del Golfo, a través de la subestructura Luis Hernando Rozo Bertel, compite por el control con los frentes 18 y 36 de las disidencias de las Farc, así como con el frente Héroes de Tarazá del ELN. Municipios como Ituango, Toledo, San Andrés de Cuerquia, Briceño y Yarumal son el epicentro de estos enfrentamientos.

Minería ilegal: el combustible de la violencia
Lo que nadie cuenta es que la principal fuente de financiación de estos grupos no es el narcotráfico, sino la minería ilícita. Las estructuras armadas extorsionan a los mineros ilegales, cobrando entre el 10% y el 20% del valor de la producción a cambio de permitir su operación. Una economía oscura que alimenta el conflicto y fortalece el control territorial.
La política de paz total bajo la lupa
El Gobernador Andrés Julián Rendón ha vinculado el fortalecimiento de estas organizaciones armadas con los efectos de la política de paz total, argumentando que ha facilitado su expansión en zonas rurales. Pero la realidad es que la reconfiguración de las disidencias de las Farc, con la adhesión del Frente 18 al Estado Mayor Central liderado por alias Iván Mordisco, ha alterado la correlación de fuerzas en la región. Un movimiento que implica el traslado de combatientes desde Cauca, Nariño y Guaviare hacia el Norte de Antioquia, reforzando así la capacidad operativa de esta facción.
Nuevos actores y fragmentación del conflicto
La aparición de las “Guerrillas Campesinas de los Cabuyos” en 2025, surgidas de disidencias internas, añade una capa de complejidad al panorama. Este grupo ha establecido presencia en zonas urbanas de Briceño, desarrollando patrullajes armados y actividades de control social. La fragmentación de las estructuras tradicionales y la consolidación de nuevas alianzas han derivado en un modelo de conflicto más volátil, centrado en la disputa por rentas ilegales.
Briceño bajo fuego: un atentado que sacude a la región
El atentado con una motocicleta cargada con explosivos frente a la estación de Policía en Briceño, que dejó a un uniformado herido, es una muestra palpable de la capacidad operativa de los grupos armados en áreas pobladas. Un recordatorio brutal de que la violencia ha escalado a niveles preocupantes y que la población vive en constante temor.
El panorama en el Norte de Antioquia sigue siendo crítico, una convergencia de múltiples actores ilegales, la disputa territorial y el fortalecimiento de economías ilícitas que sostienen la confrontación. La adaptación constante de las estructuras criminales, junto con la fragmentación y la búsqueda de nuevas fuentes de financiación, auguran un futuro incierto para la región, donde la paz parece una quimera cada vez más lejana.